Si el grafeno no te mata, la pobreza menstrual lo hará


Es el compuesto encontrado en la mayoría de las mascarillas de los empleados públicos españoles

Esta semana ha saltado la alerta y nos ha advertido sobre el peligro del uso de mascarillas con grafeno. Que salte una alerta es algo que no nos sorprende y que de hecho no nos alerta, porque vivimos, no lo olvidemos, bajo el estado de alerta, o de alarma que es el sanchismo vírico. Poco más podemos estar alertados. Ya ni saber que nos quedamos sin pensiones nos acongoja. Así que imaginen ustedes el grafeno el efecto que puede causar en nuestro ánimo. El caso es que Canadá dio el aviso y enseguida aquí tomamos nota rápidamente coordinados por nuestro Justin Trudeau sanitario que es Fernando Simón. Algunas comunidades autónomas decidieron retirarlas y otras no, de momento. La España federalista ante el grafeno tiene sus variables identitarias e históricas.

Según la Wikipedia, el grafeno es un alótropo del carbono, un teselado hexagonal plano formado por átomos de carbono y enlaces covalentes  que se generan a partir de la superposición de los híbridos sp 2 de los carbonos enlazados. Dicho así, para los que somos de letras, es que nos morimos. De todas maneras, las mascarillas sin grafeno, recién abiertas, huelen a pelo de rata indonesia. Es un olor penetrante que nos protege del covid pero que nos fastidia el sabor del cocido durante varios días. Nadie nos ha advertido, ni canadienses ni vascos, sobre este extremo perfumado ni a qué se debe.

mascarillas de grafeno contra el coronavirus

De momento sabemos que las mascarillas con grafeno además de peligrosas están fabricadas, oh sorpresa, en China. Por Shandong Shengquan, para más señas. De China, ahora ya lo sabemos, no viene casi nada bueno. Ni los virus ni el grafeno. De hecho es bastante probable que el grafeno chino no sea exactamente hidrocarburo aromático policíclico  infinitamente alternante de anillos de solo seis átomos de carbono, sino que uno de los átomos haya sido cambiado por un rollito de primavera. Los chinos te pegan un cambiazo en menos que abren los ojos y te joden el PIB. Y ellos lo recuperan.

Ante todos estas informaciones que ya poseemos sobre el grafeno hay que añadir una más y es que es el compuesto encontrado en la mayoría de las mascarillas de los empleados públicos españoles. ¿Cómo puede reaccionar un funcionario en la hora del desayuno intoxicado con grafeno? No lo sabemos, porque desayunan sin mascarilla. Desayuno largo. No tenemos datos, pues.

Sí que sabemos ya que la pobreza menstrual existe. Ha salido el asunto recientemente en la precampaña electoral madrileña, en la que Más Madrid quiere regalar compresas y tampones en general. Sin grafeno, obviamente. Resulta que las mujeres más pobres no pueden pagarse tales artículos de higiene íntima femenina. Como las venezolanas. Como las cubanas.

Más Madrid permanece vigilante, como el resto de la izquierda, por nuestra pobreza íntima y todo lo que tenga que ver con los bajos. Está la brecha salarial y la brecha menstrual. A veces las dos confluyen.

Las catástrofes no vienen solas.