Terremotos


Me resulta especialmente llamativo el hecho de llamar al 061 cuando hay un terremoto sin mayores consecuencias que el susto en el cuerpo. “Buenas noches. Soy soltero pero se me ha movido la cama. Creo que ha sido un seísmo y tengo miedo”. No sé qué contestarán desde las emergencias o la policía local. Depende de a quién se acuda. Desde emergencias nos dirán que si hay una réplica, no salgamos a la calle corriendo. La gente tiene la manía de salir a la calle durante las catástrofes y ya nos ha enseñado la catástrofe vírica que eso no es solución. Mejor quedarse en casa. No moriremos de neumonía pero sí perfecta y ordenadamente arruinados.

Si acudimos a la policía local en caso de terremoto el asunto se puede complicar. Primero porque el concepto ‘seísmo’ pudiera no haberse recogido en el temario de acceso a las oposiciones a policía local. Con lo cual el agente igual cree que estamos beodos.

– Mire usted, creo que ha habido un terremoto…

– ¿De qué cilindrada?

– No una moto no. Un seísmo.

– ¿Qué confianzas son esas para decirme ‘usted mismo’?

– He dicho seísmo. En cordobés es ‘seihmoh’

– No me vacile que yo tengo el B1 certificado en peroles.

Y así podría ocurrir que además del susto en el cuerpo nos sancionen por salir a la calle  fuera del horario del toque de queda, quedarnos vestidos con el pijama en zona azul y  por no ser trabajador esencial perimetrado. Quiero decir que la cosa está muy seria como para andarse con sustitos sísmicos. Y eso que lo nuestro, en Córdoba, es como una caja de resonancia baja de lo que está ocurriendo en Granada. Los que vivimos en un quinto piso puede que lo notemos pero los de las casitas bajas del Campo de la Verdad ni se coscan.

Las autoridades sanitarias, el Instituto Geográfico y el propio Pedro Sánchez se han hecho cargo de la actividad sísmica, lo cual no es necesariamente una buena noticia, sobre todo el interés de Sánchez. Afortunadamente Fernando Simón no ha dicho que, a lo sumo, habrá dos o tres réplicas, si no los rezos del Sacromonte sí que se iban a sentir en nuestras Costanillas. Además, aquí tenemos nuestros propios terremotos como para llevarnos repaso telúrico de las placas tectónicas. Ahora le damos un vistazo neutral a lo de las cofradías y la subvención, pero antes déjenme que les exponga lo que supone un verdadero temblor científico: el alcalde de Granada, Luis Salvador, ha explicado que ”que se produzcan varios terremotos hacen que la falla encuentre un desahogo y no se produzca uno más grave”. Es licenciado en Ciencias Políticas y de Ciudadanos, lo cual puede hacernos pensar que sabe de lo que habla. Es lo que de multidisciplinar tiene lo terremotorístico. Que nuestros políticos saben y conocen, por eso son merecedores de vacunas y laureles.

El alcalde de Córdoba está en pleno epicentro cofrade lidiando con lo suyo. Él, que no gusta de polémicas ni temblores, mira hacia el lector sísmico de la interventora municipal y calibra si puede haber catástrofe o no. Buscando alternativas. Una de ellas es pedirle a Albás que pongaenvalor o a Torrico que busque fórmulas suplementarias mientras hace la suma de las 4.788 multas que hemos tenido que apoquinar por quitarnos la mascarilla. Puedes ir en pelota picada por la calle pero con mascarilla. Y así no se te enfría la garganta. Lo de más abajo no importa: ya lo tenemos encogido como la nariz de Alf. Tanto temblor nos tiene acogotados.

Y no debería preocuparnos, la verdad. Nuestras autoridades y administraciones han tomado cartas en el asunto y de momento nos prohíben salir a la calle en caso de que haya otro terremoto, una de las medidas adoptadas- telemáticamente- en la Comisión de Cosas Chungas de Emergencia. La medida se prolongará durante los próximos 14 días siendo esto algo revisable por si antes del plazo cae el meteorito.

Que todo apunta a que sí.  

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