Batallas y cifras


Mientras cuarto y mitad de España está lampando porque el virus chino les ha quitado los negocios pero no los impuestos, los que deciden y cobran los impuestos están a lo suyo, que son las batallas. El otro día vino por Córdoba la mariscal de campo Díaz y habló de los ratios. O las ratios. O les ratios, que todo vale en la tierra gramatical de Carmen Calvo. Susana Díaz hace un año te podía hablar de la inquebrantable unidad de España y el rechazo a pactar con los separatistas, y un año más tarde no solo ha abrazado a los separatistas (y a Sánchez) sino que viene a poner orden en eso de las ratios escolares para evitar contagios.

Hubo una Andalucía que funcionó como un reloj hispano-suizo durante 37 años y llegó la democracia y quebró el invento. En esa Andalucía las ratios no solo eran perfectas, sino que se ataban a los niños con longanizas. Todo eso se ha desvanecido con el error histórico que supone ver a la derecha, al centro derecha y a la derecha extrema (las definiciones no son mías) en la sala de máquinas que tan bien había dejado engrasada el susanismo, como antes el chavismo, el griñanismo e incluso el paleoborbollismo. Susana se nos quedó como presidenta in pectore y en el banquillo de presidentes andaluces virtuales.

Porque Susana llegó el otro día a Córdoba con los aires propios de la presidenta que fue, del ectoplasma presidencial que es. “Esto lo arreglo yo por mi moño”, pareció decirle a Antonio Ruiz, que no tiene moño ni puede tenerlo. “Esto” es lo de la ratio, o el ratio, o lo ratio escolar. El número mágico, el número misterioso, las cifras tántricas, la aritmética antiviral. Si el grupo de brujos y expertos de las administraciones todas ha decidido que el número tope para relacionarse es el 10, para los niños en clase es el 20. Si metemos a los niños de 20 en 20, en salas habilitadas en  persona por Susana, prestadas graciosamente del patrimonio que el socialismo se ha hecho en estos años de rosas y virtud, los niños no se contagiarán. Hay AMPAS ya que preparan pancartas con el número 20 pintado en ellas y la palabra ‘ratio’ escrita al lado. Van a dar la batalla por el bien de sus hijos, de Susana y el socialismo.

No vale, parece ser, todo el esfuerzo, no cuentan todas las medidas que se están preparando para la vuelta al cole. El socialismo andaluz y las AMPAS afines ya han descubierto que con 20 niños por aula esto se contiene. El ratio. La ratio. Ahí está la batalla. A coronavirus revuelto, ganancia de escaños.

Mientras en Madrid, Ayuso, que no es Susana – y tampoco Juanma-, dice que al final los niños todos se van a contagiar. Lo dijo en el programa de Federico, que no es el de Herrera. Quiero decir que hay sitios y gente que dice lo que dice sin masticar las eses y sin corrección política, o sea, diciendo la verdad. Como Susana, con su verdad prístina de la ratio antipandemia, el número cabalístico de la administración en la sombra, la que espera agazapada que se cumpla el aviso de Ayuso para darnos a todos con el 20 en la cara. Esa es su batalla.

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