Diario de una prórroga: Día grande. El torero.


La Voz
Antonio Prieto./Foto: LVC

Su esposa Paula ha compartido una foto del torero recién salido del ruedo de San Juan de Dios. Porque Antonio Prieto, a la sazón director de este diario digital, ha toreado en la UCI durante demasiados días cuando fue cogido por el covid 19 y le provocó una neumonía bilateral que a uno no le gustaría que fuera explicada -la trayectoria de dicha cogida- por Paquirri, narrador valiente de heridas últimas, porque para el diestro no acabó muy bien, que digamos.

La instantánea nos muestra un hombre en traje de faena, que es el de calle, con la mascarilla medio quitada, como una montera desabrida e inane, de las que no se brindan. La mascarilla no se tira al tendido porque además escasean en esta España avenezolada y de estraperlo contemporáneo. Así, a primera vista, es como si a  nuestro protagonista le hubiera pasado por encima un calcetero desbocado o un burraco de Victorino de 560 kilos, que no es mal bicho. O sí, porque el bicho en cuestión, chino y taimado, traidor y sibilino, lo ha llevado a la enfermería con ese traje de luces que se encienden y se apagan, que marcan las constantes vitales, los pases de pecho de los sanitarios cuando la faena ya se da por perdida, con manchas no de sangre sino del sudor aséptico y con olor a antibiótico de la UCI.

En una mano el parte del alta y en otra la samsonite, como una capote despistado. “Aquí está el tío “ parece que dice.  Ese hombre estuvo al frente de la comisión del Cincuentenario de Manolete en el Ayuntamiento, o sea. Ha toreado en más plazas difíciles, algunas de primera y otras de Segunda B, pero este ruedo ha sido jodido.Tela.

Así mismo hemos rezado. Mucho. Los toreros rezan y los buenos aficionados también. Unos por un motivo y los otros generalmente porque salga bien la tarde con faenas memorables, que suelen ser un milagro, claro. La faena de Antonio tiene su poquito de milagro y de cojones, si me permiten la expresión. Los del equipo médico y los del maestro, que desde hace años está en lo alto del escalafón. En España hay riles para eso y para más, aunque algunos se abstengan. España. Una bandera asoma por el tirador de la maleta que ahora guarda de vuelta la ropa y los útiles de matar que no han servido en esta larga tarde de muchos días. España siempre. Y aquí un torero bueno. Un torero valiente.

Queda mucha faena que lidiar todavía. Hay que limpiar el ruedo de subalternos malos, de almohadillas culeras. Y deberemos asistir al memorable momento de ver cómo se corta la coleta Madurito de Galapagar, en una plaza perdida del extrarradio. Y cómo fracasa con sus banderillas Pedrito el Alarmas.

Porque hay toreros mucho mejores que ellos. El maestro Prieto, sin ir más lejos, que hoy ha dado la vuelta al ruedo que supone volver sano de nuevo al hogar.

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