Diario de una prórroga. Lo del odio.


Pintada en la sede del PSOE.
Pintada en la sede del PSOE. /Foto: LVC

Podría decirles que salí el pasado sábado a correr y me hice un esguince, pero no ha sido así. Cierto es que he sido corredor y un menisco interno me ha retirado. Sé lo que es salir a las 6 de la mañana a hacer millas. He estado ahí. Pero de momento me guardo para la media maratón de los lisiados, que somos muchos de los que hemos pasado los 50 aunque no lo reconozcamos, jugando a cosas como el futbito, o más amaneradamente, al pádel, que no es un deporte sino un juego que hace creer al que lo practica que está haciendo deporte. Es como Korneyev, aquel delantero que fichó el Barça y que parecía que era un futbolista pero resultó ser solo un ruso.

En realidad me estoy reservando para cuando haya que salir corriendo de verdad, o sea, para cuando venga la checa. Hoy domingo los periodistas comprometidos están prestando su voz a los periodistas chinos en las redes sociales porque se celebra el día de la libertad de prensa. Los periodistas comprometidos son los que enviaría a la checa a los que no lo son, esto es, los que no comulgan en general. Muchos de estos defensores de la libertad de prensa posturil  se apuntaron a la campaña del capitán a posteriori para que no se molestara a sus jefes y hoy defienden – desde casa, en gayumbos y por Twitter -a los compañeros chinos que pueden haber sido fusilados por contar la verdad del virus chino que es la que ahora tratan de contar – y antes- los desafectos con El Gobierno de la Gente. Siempre hay distintas varas de medir y también lo hemos visto en Córdoba, donde la sede del PSOE ha amanecido con una pintada que acusaba a Sánchez de asesino. Sin entrecomillar, detalle no menor. La fuerzas democráticas y demócratas y plurales y transversales han salido casi en tromba a condenar tal afrenta. Es verdad, no se debe, cobardemente, llamar a un presidente del Gobierno asesino. Ni a Mariano Rajoy. Ni a Rita Barberá, que en gloria esté. Ni a Aznar. En realidad esos insultos, aunque puedan ser una muestra espontánea de cabreo, no están bonitos. No son educados. No podemos aprobarlos.

Les invito a que busquen en Google “ataque sede de Vox” – y observen el resultado del experimento. En casi todos sitios han sido atacadas, vapuleadas, o pasadas por spray. No encontrarán muchas condenas al respecto como hoy sí – todas las fuerzas políticas- han hecho. Han dicho que no debe prevalecer el discurso del odio, o que el discurso del odio trae estas cosas. El discurso del odio es unidireccional, ya ven. No como el de Iglesias el otro día en el Congreso, cuando amenazó con quitar ‘la inmundicia’.

La checa. Ese lugar donde no existen los discursos del odio porque los han colectivizado. Y a donde enviarán a ‘la inmundicia’ con el aplauso unánime de los que condenan pintadas chungas. Los demócratas, claro.