Diario de un confinamiento: Día 40. Hacer recados.


Celáa / Foto: Partido Popular

El pasado sábado Nuestro Sagrado y Progresista Líder salió en televisión, en La Televisión, y vino a decir  algo así como “dejad que los niños se alejen de mí”. De la salita, de la cocina y del hall o zaguán. Anunciaba la magnánima medida, consultada con sus Especialistasalmásaltonivel, y demás miembros y miembras del oráculo de la Verdad Sanchista que daría cuartelillo a los infantes menores de 14 años. Sánchez corregía así, de paso, el error histórico de Herodes y se convertía también en El Rey De Los Niños. Eso fue el sábado pasado. Vuelto a ser consultado el sanedrín de los Espacialistasalmásaltonivel, hoy se decide, por la mañana, que los menores de 14 años solo pueden ir al supermercado, a la farmacia, al banco y a acompañar a sus aplaudidores padres a hacer la compra. Los niños Glovo.

El País, diario independiente de la mañana y los atardeceres, lo titulaba así, más o menos : “Los niños podrán salir a hacer recados”. Recados. Mandados, en nuestra época. Comprar en el Pizza Hut, en la actual.  El País se reconciliaba de esta forma tan periodística y nostálgica con la generación de los recados. Y recuperaba una entrañable forma de denominar al Mercadona y de suavizar con tintes de España Pre-Naranjito la medida desconfinatoria de Nuestro Amado Líder.

Muchos padres, los no aplaudidores, no lo han entendido así. Sospechan que llevar al niño menor de 14 años solo al supermercado a por los tintes para el pelo y la levadura para el pan del Instagram  no es lo más adecuado para la cosa del contagio, pero qué sabrán estos padres que no son Especialistasalmásaltonivel. Aplaudan y callen, coño, que me van a crear un problema de salud pública y estrés gubernamental, El asunto ha derivado a que finalmente sí podrá salir un poco a desfogar, aunque el ministro Illa Illa Maravilla, no ha especificado cuándo ni cómo. No es improvisación, sino sesudas decisiones tomadas desde el CIS y los Espacialistasalmásaltonivel.

En cualquier caso y tratándose de recados, la ministra Celáa ( Oh, Rictus de Ictus, Oh, Señora de Acero) nos ha enviado uno: cuidado con los mensajes falsos porque son mensajes negativos. Negativos para el Gobierno. Y que se van a perseguir, ergo minimizar en benemérita lengua.

No confundir con mensajes dispares, o sea, desde las comparecencias gubernamentales. Esos tienen el visto bueno de Newtrola.

“Te lo explicamos” nos dicen: lleve al niño al Simago, compre leche desnatada y vuélvase a casa a aplaudir. No se ofusque, no critique, no mande un whatsapp a su grupo de padres, no caiga en la negatividad de los mensajes antigubernamentales, porque la salud de toda una nación depende de su crítica. Y de que el niño no se ambiente más allá de los recados propios de su edad.   

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