Diario de un confinamiento: Día 10. El cocido de una madre.


Legumbres, pringá y libertad.

Un día antes de que todo esto comenzara pude llegarme a casa de mi madre a recoger un tupper de cocido. Mi madre suele hacer cocido para 8 personas porque es madre y abuela, y en ese reparto entran mis adolescentes, o sea, sus nietos. Los nietos quedaron confinados con la madre y ahí que me vi yo con un cocido para tres. Así que decidí comenzar el confinamiento con garbanzos, habichuelillas, patatas y un poco de carne. Los confinamientos hay que empezarlos con ánimo pero precaución a la vez, así que decidí congelar el resto para el futuro, y el futuro ha sido hoy.

Es una malísima noticia saber que tenemos que estar hasta mediados de abril en modo doméstico-recluso y que ya no te quede cocido de tu madre, pero peor es que Pedro Sánchez comparezca dos días seguidos devorando solo lechuga iceberg de bolsa. Como soy, a pesar de todo, hombre previsor, me reservé el plato para cuando Juanma Moreno compareciera. Y Juanma Moreno apareció en la televisión y yo, que quieren que les diga, la pringá hasta me supo mejor. Porque Moreno habló como deben hablar los hombres cabales: esto pasa, esto tenemos, esto estamos haciendo, hemos solicitado tal y ya nos gustaría tener esta comparecencia en la feria de abril pero va a ser que no. No hubo datos sobre el descenso de keroseno, el consumo de la banda ancha ni las bajas cifras de delincuencia porque los manguis también están en casa. Bueno, no todos, que algunos se saltan la cuarentena, como hemos visto.

Dentro de la terrible desgracia que a España le haya caído una pandemia con un impostor al frente del gobierno y un grupo de pijipis bolivarianos, Andalucía tiene la suerte de que todo esto le ocurre con un gobierno cuando menos decente – hasta la fecha- y con un médico de consejero de salud. No quiero pensar que la pandemia la sufrimos bajo la gracia sevillana del susanismo, porque se me corta hasta el cocido de mi madre. Juanma habló de lealtad al ‘mando único’ pero dejó claro que el ‘mando único’ lo es para los garbanzos y el caldo. Moreno expuso un discurso claro, sin cara de actor sudamericano de telenovela, que era lo que habíamos tenido la noche de antes. Bueno, en realidad, la noche anterior no sé qué tuvimos porque me dormí de puro sopor. No sé si además era por el cocido, pero me quede´hasta relativamente tranquilo dentro del marronismo que supone toda esta movida. Más tarde compareció de nuevo Sánchez, pero para entonces yo estaba ya bajo los efectos de una reconfortante siesta que solo un plato de cocido materno produce. 

 Y sinceramente, las preguntas pactadas y filtradas del periodismo obediente no son el mejor postre. El socialismo es censura. El cocido de mi madre, la libertad del hombre feliz.

Mi madre sigue cocinando para que nos llevemos libertad a la casa. “Niño, hoy he hecho albóndigas” “Chico, tengo medallones en salsa”. Tengo que explicarle que no se puede salir y ella me argumenta lo que tengo que decirle al guardia si me para. Porque para las madres los policías, ya lo sabemos, son guardias. Seguramente no me multen. Toda autoridad competente conoce que, hasta en estado de confinamiento, una madre, y su cocido, son sagrados.

Pero me quedaré aquí. No me queda ya ni cocido ni keroseno para salir volando. Y estoy que lo peto con la banda ancha. Datos que ofrezco para la próxima comparecencia del Pandemias.

 

 

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