Incluyente


Permítanme una disculpa antes de que comience a regurgitar: llevo mucho tiempo sin actualizar este blog. De todas formas, los blogs están para no ser actualizados sino para decir que tienes un blog. Esto también es verdad. No quiero usarlo como descargo, pero el blog es parecido a un perfil en Instagram donde no se cuelgan fotos ni frases de Coelho sino para hacer lo que todo el mundo hace, que en realidad es nada. Se nos va la vida con el móvil en la mano, sin ni tan siquiera saber comprar acciones en bolsa. O sea, que estamos en la pose pero tiesos. No les voy a dar la tabarra con mi más absoluta indigencia de activos y fondos buitre porque para eso ya tengo un blog. Casualmente éste.

Algunos de los motivos que me han mantenido alejado de este compromiso han sido otros  adquiridos con este portal, como por ejemplo, unas entrevistas que realizo cada semana y la grabación de un podcast que no deberían perderse porque en él se dicen cosas por gente que usa además de la palabra, la cabeza. Tenemos auriculares para eso, por cierto. Podcast, blog… esto comienza a parecerse a un intercambio de whatsapps de gente joven. Las palabras son importantes para saber a qué estrato social pertenecemos, si venimos de la Logse o somos previos a ella. También es importante quién use las palabras y según desde qué bancada. Si usted es de derechas, de las acomplejadas o de las otras, y termina una frase dirigida a una señora con la palabra ‘guapa,’ está dando síntomas inequívocos de un machismo redomado y ultramontano. Si por ejemplo es usted Carmen Calvo -Dios no lo quiera-  y finaliza su alocución rematando con un ‘bonita’, pertenece a esa clase  de gente que respira democracia y feminismo hasta por la punta de los pelos. Siempre hubo ricos y pobres, brecha salarial y profesoras de constitucional. En cualquier caso a mí no se me ocurriría pedir un café a una camarera a la voz de ‘guapa’ porque valoro mi libertad condicional y tengo bastante controlado el impulso heteropatriarcal innato en mi generación. Sin embargo, es bueno saber que lo que a muchos no nos es permitido, en boca de los seres de luz como la señora Calvo es bueno e incluyente. Ha ocurrido en el ayuntamiento de Zaragoza, que un concejal de Podemos finalizaba su interpelación a la Delegada de Hacienda con un ‘guapa’ a lo que el alcalde, del PP, le respondió recriminándole la falta de respeto que él entendía que suponía tal adjetivo. Un poco cabreado también el primer edil porque los alcaldes del PP, con lo inclusivos que son, no pueden decirle guapa ni a una muchacha ni a una puerta de nogal sin ser fusilados transversalmente al amanecer. El concejal advertido, lejos de hacer acto de contrición feminista, respondió llamando ‘guapo’ al alcalde, lo que normalmente supondría una chulería y una falta de respeto, pero al igual que la señora Calvo, él es un ser de luz. El feminismo podemita del edil maño es un feminismo testicular, por cuanto responde lo que le sale del heteropatriarcal sitio. Es un feminismo pata negra con certificación ISO progremil, que básicamente consiste en que tu feminismo con mechas y gomina es un mojón comparado con mi feminismo certificado por Lidia Falcón.

En la Diputación cordobesa se expone una colección de fotos y testimonios femeninos. ‘Historia viva de las mujeres’, se nomina el asunto. Les aviso que hay una foto de Susana Díaz, por si desean emplear la tarde en algo más productivo. El caso es que en dicha exposición no se muestra ni un pelo, reliquia o documento gráfico de la que fue la primera mujer que presidió la institución provincial en democracia: Maria Luisa Ceballos. Del PP, oh, qué cosas. De un partido de centro derecha que en nombramiento de ministras y cargos públicos ha ganado siempre por goleada a las sociatas. Sin cuotas. En plan campeón, que diría Javier Arenas. En tal acontecimiento expositivo encontraremos recortes de prensa con Carmen Calvo como protagonista, cosa que también les aviso por si tienen Netflix como segunda opción. Todo está coordinado por el Lobby Europeo de Mujeres. En esta vida te puede caer una primitiva o montas un lobby feminista. Y tus sueños se realizan.

En una de las piezas de la muestra se nos dice que “el feminismo es una teoría política de izquierdas, internacionalista e incluyente”, pero no para la primera mujer presidente de la Diputación, que ha sido, en efecto, incluida en el vacío feminista. Ese que te señala con el dedo inclusivo, reparte o no subvenciones y te dice ‘guapa’ si le sale de los mismos.

 

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