El apóstol te espera


El Camino es vivir la fe si la tienes, encontrarla sin pretenderlo o recapacitar de una manera u otra sobre nuestra esencia espiritual

foto camino santiago 2020

Una de las cosas en las que más me gusta emplear el tiempo libre, es en recorrer unos días al año el Camino de Santiago; diría más, me apasiona tener momentos para ello. Es una de esas experiencias que marcan tu vida para siempre y que te llevan a querer repetir dicha práctica en otras ocasiones. Suelen decir los peregrinos que aquel que prueba, repite. Y no les falta razón.

Peregrinar hasta la tumba del apóstol Santiago supone sentir en primera persona una sensación difícilmente descriptible que te lleva a pensar en tu propio camino, el del curso de tu vida. No importa si vienes de más cerca o de más lejos, si recorres un número mayor o menor de kilómetros o si haces el Camino inglés, francés, portugués, sanabrés o mozárabe, porque vas a percibir que una huella profunda te invade al andar por las mismas sendas que determinadas personas transitaron siglos atrás y que otros muchos siguen atravesando en nuestra época. Tener la oportunidad de emprender esta ruta entraña descubrir tus limitaciones, observar que somos frágiles como vasijas de barro y capaces de alcanzar los retos que nos hayamos propuesto.

El Camino es sentir la naturaleza en toda su amplitud: paisajes diversos reflejados en el cauce de un río o dibujados al abrigo de la vegetación; retratados en la espesura de un bosque, en un monte nevado o en una larga llanura bajo el sol. El Camino es también silencio y algazara. Contrastan los momentos en los que mirar al interior con aquellos que compartes de manera entusiasta. La peregrinación es signo de sufrimiento y de gozo. Es cansancio y dolor provocado por el esfuerzo físico que se traduce en rozaduras o daños musculares. Te lleva a experimentar la soledad y a cultivar las relaciones sociales; es la hospitalidad representada en los individuos que han sabido acoger y alentar a los peregrinos que pasan por aldeas, concellos o ciudades. Asimismo te arrastra a reconocer que contigo caminan quienes te auxilian o los que simplemente te acompañan, esos que te alientan a seguir adelante con la sencillez de unas palabras de ánimo en instantes de agotamiento y no se separan de tu lado.

El Camino es vivir la fe si la tienes, encontrarla sin pretenderlo o recapacitar de una manera u otra sobre nuestra esencia espiritual.

2021 es Año Santo Jacobeo, un año que se prolongará hasta finales del 2022 respondiendo a las condiciones sanitarias que todavía perduran. Sal de tu tierra. El Apóstol te espera ha sido el lema elegido para este Año Santo Compostelano. ¡Qué bonita invitación a salir de nuestra zona de confort! Déjate sorprender si aún no lo conoces y vívelo de nuevo si tienes la oportunidad. Gastronomía, cultura y  multitud de vivencias te están esperando. Y nunca olvides que la vida es un camino y cada cual elige con quién quiere caminar.