Los niños del Carmen


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Nuestra Señora del Carmen de San Cayetano./Foto: Luis A. Navarro

 

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Nuestra Señora del Carmen de San Cayetano./Foto: Luis A. Navarro

Cuando en el año 2009 surgía el Grupo Joven en el seno de la Archicofradía de Nuestra Señora del Carmen de San Cayetano, creo que pocos pensaban que se estaba gestando una cantera importante para el futuro de la corporación. Un grupo de jóvenes, todavía niños diría yo, iban a dar una lección de lo que supone adquirir un compromiso, algo tan difícil de encontrar en la sociedad actual que cada día se enfoca más al efecto contrario, a no tener responsabilidades ni obligaciones más allá de las imprescindibles para el beneficio propio. El tiempo ha venido a demostrar que este grupo ha ido creciendo no solo en cantidad sino en calidad humana, atrayendo a otros jóvenes que hoy están tomando el testigo y que a buen seguro garantizarán el futuro de la archicofradía.

   Sobre aquellos chicos que conformaban el inicio de este proyecto, recaen desde hace tiempo las tareas de más relevancia que se desarrollan a lo largo del año en la casa carmelita. Siempre están dispuestos a colaborar en labores de voluntariado que se traducen en la recogida de alimentos o en campañas que, bajo la protección del Milagroso Niño Jesús de Praga, se centran en cubrir las necesidades de los más pequeños que son atendidos por las Madres Adoratrices…, tareas que se dilatan en un apoyo fundamental a todo aquello que la junta de gobierno se dispone a acometer. Lo mismo se encargan del diseño y montaje de cultos, que actúan como acólitos y ayudan en las celebraciones eucarísticas con una soltura envidiable puesto que se han ocupado de conocer a la perfección la liturgia. Engalanan las calles con la misma habilidad que organizan un torneo de pádel y saben divertirse como cualquier chico de su edad. Incluso entre ellos ha surgido alguna vocación, como no podía ser de otra manera, carmelita. Sí, es verdad, en ellos se nota alguna diferencia, sustentan su vida en la fe y eso les permite dar mucho más de lo que pueden recibir.

   Aquellos niños, hoy adultos, han sabido atraer a otros que también tienen un espíritu inquieto y no paran de idear la fórmula para seguir suscitando interés a su alrededor. Aunque la pandemia no se lo está poniendo fácil, han sabido sacar rendimiento a las redes sociales y es admirable ver que en su perfil de Instagram (gjcarmencoronada) están recogiendo los testimonios de fe de jóvenes como ellos que pueden dar luz a adolescentes que se encuentren en momentos confusos.

   Es fascinante escuchar a muchachos de dieciocho años, estudiantes, que no esconden su nombre, contar lo felices que se sienten. Lo mejor de todo, que la mayoría de estos testimonios han llegado a más de mil personas. Mi felicitación a todos los que han formado parte de este grupo, a los que permanecen, a los que llegarán y a sus amigos que tan bellos testimonios dejan.

   Sirvan de muestra algunos ejemplos. María Jiménez: “como Él nos quiere, no nos quiere nadie”; Juan Pablo Morales: “es una suerte pertenecer a este grupo de amigos que hacen hermandad y que llegan a Dios por María”; María Sánchez: “el Señor nos regala cada día vida. Lo que recibo de Él, quiero transmitirlo”; Clara Caballero: “cuando todo parece un fracaso, Dios llega, te mira y te cambia la vida por completo (si tú lo dejas)”; Nacho de Quinto: “tenemos que centrarnos en lo que damos a los demás; así no dependemos de nadie sino de nosotros mismos y, por ende, de Dios”;  Nuria López: “Dios está en todas partes y tiene amor para todo el mundo; buscadlo porque lo vais a encontrar”.

   La Virgen del Carmen sabrá aglutinarlos bajo su capa blanca para que esta cadena que comenzó hace ya doce años no pare de crecer.

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