Deliciosas lecturas


Cuando uno habla, piensa o escribe sobre personas a las que estima, es susceptible de perder la objetividad; pero voy a osar hacerlo.

En estas fechas en que tanto se ha hablado de libros y tantas referencias han aparecido en redes sociales con motivo de la celebración del Día Internacional del libro, meditaba en mi interior que como mínimo una vez al año existe la excusa para que muchas personas se acerquen a las obras literarias y, al menos, tengan presente la lectura aunque sea de manera transitoria. Es verdad que no se lee tanto como sería recomendable, pero hay que aprovechar esta coyuntura a pesar de que pueda parecer un día comercial que simplemente se reduce al consumismo y no suscita mayor interés en los días y meses siguientes. Ojalá hubiera lectores habituales que, cautivados por la magia que esconde ese universo que hay que descubrir entre las páginas de un buen ejemplar, se dejaran seducir y despertaran un gran interés por la lectura. Desde estas líneas quiero contribuir a hacer una mención a un par de textos que cayeron en mis manos hace unos meses y que son recomendables para evadirse del mundanal ruido y penetrar en todo un universo imaginario. Claro que, cuando uno habla, piensa o escribe sobre personas a las que estima, es susceptible de perder la objetividad; pero voy a osar hacerlo.

Traigo a colación las obras de dos amigas, entusiastas, grandes creadoras y apasionadas innovadoras: María Amor Martín, que junto con su hermano Javier ha alumbrado A fuego lento. La cocina de la vida; e Isabel Azañón, autora de Córdoba, poesía en tus manos. Estas producciones vieron la luz a principios del presente año y tienen en común el entretenimiento fácil. Son obras sencillas de leer y entender, para disfrutarlas en una apacible tarde que con ellas se puede convertir en un viaje de ensueño sin salir al exterior, con el placer de no sentir las restricciones a las que estamos sujetos fuera de casa.

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A fuego lento recoge un ramillete de personajes escondidos entre sus hojas, un mundo en el que te vas sumergiendo hasta hacerte sentir que se puede ver la vida con otros ojos. Un libro divertido y original con el que olvidar los problemas diarios. Además en él no solamente aparecen historias divertidas sino que los autores han sabido fusionar la gastronomía, elaborada a través de discretos platos como ensaladas, sopas, huevos, pescados, carnes o postres, maridados con vinos andaluces, con historias reales (o imaginarias) que a través de palabras simples se cuecen así, como el título indica, a fuego lento, y que dan como resultado el mejor guiso que uno pueda degustar.

En Córdoba, poesía en tus manos el género lírico nos lleva a deleitarnos paseando por nuestra ciudad, recrea los cuadros de Julio Romero de Torres y nos trae el recuerdo que hoy es más latente, de las fiestas que ahora no se pueden celebrar. Isabel expresa de forma bella su pasión por Córdoba y lo transmite muy bien.

Solamente son sugerencias que dejo a la voluntad de cuantos se quieran acercar a conocerlas. No quedarán defraudados.