Teodora, célebre mujer de principios del siglo XX


La casualidad quiso que hubiera oído hablar de una señora que a principios del siglo XX había sido inspectora de Educación en nuestra ciudad. Ni siquiera conocía su nombre, porque era su nieta, muy orgullosa, la que me hacía las referencias al haberla tomado como ejemplo en su tesis doctoral. Recuerdos de familia que tocaban someramente la vida profesional de una mujer insigne de hace un siglo, sin llegar a profundizar en ese aspecto en el que destacó.

En la sesión pública de la Real Academia de Córdoba del pasado jueves, conocí algo más de ella. Don Juan Díez García, inspector de Educación jubilado, pronunció una conferencia bajo el título de El acceso de la mujer a la inspección de Educación en el siglo XX. La primera inspectora de Córdoba Dª Teodora Hernández San Juan (1915-1934). Quedé maravillada porque, una vez más, veía el ejemplo de una mujer adelantada al tiempo en que vivió. En unos cuarenta minutos, el doctor Díez hizo un recorrido por su carrera profesional, que difícilmente se puede resumir en unas líneas.

Nacida en Santoña (Santander), tras realizar su formación en Magisterio en su ciudad natal, Teodora accedió al máximo centro de estudios pedagógicos que existía en España y que estaba situado en Madrid. Allí recibió clases de profesores de la talla de Ortega y Gasset.

En 1913, año de finalización de sus estudios, se permitía por primera vez el acceso de la mujer a la Inspección de Educación y ocupaba una de las diez plazas destinadas a mujeres, en su caso en Granada. Sería con la apertura de nuevos puestos en otras localidades, cuando llegara a Córdoba en 1915 a través de un concurso, lugar en el que compartiría labores con el también inspector D. José Priego López. 

Teodora se encargó de visitar todas las escuelas de niñas y párvulos en todos los municipios y encontró escuelas cerradas, otras inexistentes y algunas situadas en lugares que no eran aptos ni para los animales. Don Juan Díez narraba cómo la actitud de esta mujer fue la de persuadir, dialogar… para conseguir que en la provincia de Córdoba mejoraran los locales destinados a acoger a niñas y párvulos; locales en los que había entre 50 y 90 alumnos. La prensa de la época recoge actuaciones extraordinarias que hizo en muchas de esas escuelas.

Mujer culta, gran aficionada al Museo Pedagógico Nacional, no era raro que se desplazara a Madrid para recibir cursillos o visitar exposiciones; llegando a traer a Córdoba alguno de esos cursillos.

Una mujer esperada y deseada por todas las maestras de la provincia, una mujer que quería estar actualizada y que dedicó el verano de 1927 a visitar ciudades europeas, entre ellas París o Bruselas donde llegó a conocer a figuras de la talla de Decroly y la institución fundada por este, l’École de l’Ermitage.

Una vida apasionante, teniendo en cuenta la época en la que desarrolló su carrera y que todos podremos conocer cuando vea la luz la publicación que el doctor Díez García tiene preparada.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here