Entregar la vida


    Salir de la tierra que te vio nacer para entregarte a los más desfavorecidos, dejar atrás no solamente a los seres queridos sino las comodidades de nuestro mundo de occidente, experimentar el abandono en el Señor para darlo todo por los últimos, educar a los jóvenes para que puedan cambiar su propia sociedad… esa es la elección que muchas personas hacen de su modo de vida, aunque ello suponga entregar la suya propia.

    Son múltiples los ejemplos de misioneros que desarrollan su trabajo en las zonas más deprimidas del planeta. Uno de ellos, que hubiera pasado desapercibido de no ser por el hecho luctuoso que puso fin a su vida, era conocido el pasado viernes cuando se anunciaba la noticia de su asesinato en tierras africanas. Se trataba delsalesiano pozoalbense Antonio César Fernández, que encontró la muerte en el mismo territorio al que se había donado en cuerpo y alma. Un ejemplo de amor, una vida entregada en beneficio del pueblo africano.

    En este caso el dolor afectaba a las Misiones Salesianas, las mismas que inició Don Bosco allá por el año 1875. El propio Don Bosco fue el que envió a la Patagonia Argentina al primer grupo de misioneros. Ininterrumpidamente, hasta hoy, miles de salesianos han llegado a países de misión, siempre trabajando por los jóvenes, los preferidos por el fundador de esta congregación religiosa. Su idea está clara en el seno de los misioneros actuales: queremos un mundo en el que los niños y niñas se sientan seguros y queridos, en el que tengan la oportunidad de vivir su infancia y juventud alegres y en el que puedan desarrollarse como personas”.

    A ello se entregó Antonio César y a ello se entregan miles de personas con nombre propio pero que permanecen en el anonimato. Entretanto, me sonroja leer los comentarios negativos de individuos insensibles que,ante estos hechos, han sido capaces de criticar a personas que como él intentan construir un mundo mejor; personas que justifican muertes violentas porque creen que pueden hacer el bien con los más cercanos, en nuestras ciudades, en nuestro país. Aquellos que comparten esta opinión, son tan ignorantes que desconocen que la labor social se lleva a cabo en distintos niveles, que cada persona tiene una misión y que esta misión es universal: “id y haced discípulos a todas las naciones…” (Mt 28, 19)

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