Mi tocaya la tormenta


Ya se ha marchado mi tocaya. Llegaba con furia, se hacía notar durante unos días y ya ha abandonado nuestro país. La Agencia Estatal de Meteorología, de acuerdo con las agencias homólogas de Francia y Portugal, comenzó a dar nombre a las tormentas que se producen en el Atlántico a finales del año 2017. Su objetivo era ser más operativos, más prácticos, en situaciones complicadas de fuertes vientos, lluvias, e incluso nieve; en definitiva, cuando llegaran las condiciones más adversas. Pues a estos temporales se les ha ido nombrando desde aquel momento por orden alfabético; y al llegar a la letra “h”, se le ha venido a llamar “Helena”. Como ya se habrá entendido, solamente esta ha sido la excusa para titular de este modo el artículo de hoy.

Me ha hecho gracia que la tormenta se haya llamado como yo. He de decir que me gusta mi nombre, aunque el mío se escriba sin “h”; en cualquier caso, tanto monta, porque las dos variantes son admitidas. Cuando escuché que en esta ocasión un fenómeno meteorológico iba a recibir esta denominación, pensaba en su significado: luz (resplandeciente, brillante…), que es a lo que da paso esta situación una vez que ha desaparecido, a la claridad del sol.

Con los últimos coletazos de la tormenta Helena, el fin de semana tenía lugar la gala de los premios Goya. Para ser sincera, no merece mis simpatías y una vez más no la vi. Jamás hubiera pensado que igual que sucede cuando pasa un huracán, iba a llenar todas las portadas, iba a inundar las redes sociales e iba a hacer correr como la pólvora unas palabras sencillas y sinceras, de esas que nacen del corazón de una persona humilde. Eso sí que ha sido un soplo de aire fresco que ha vuelto a hacer tambalear los corazones más duros. Si la película Campeones es una invitación a la reflexión, el discurso de Jesús Vidal, mejor actor revelación, es para meditarlo de verdad. Fue un mensaje que solamente se puede entender a la altura de unos campeones. Generosidad, gratitud, sabiduría, buen hacer… en boca de alguien que ha ido superando propósitos y que ha cumplido sueños porque otras personas han confiado en él.

Poco a poco se apagarán los ecos del huracán Goya, igual que se ha disipado Helena. Para entonces muchas personas seguirán brillando en la intimidad, junto a los seres que nunca han dudado de ellos; solo al calor del hogar y rodeados de los que día a día los ven, los aceptan y los valoran.

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