LA SÍNDONE, ¿OBJETO ‘VINTAGE’?


A propósito de la inauguración de la exposición El hombre de la Sábana Santa con la que usted se puede deleitar si visita durante estos días la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción en el Parque Figueroa, me gustaría hacer una reflexión acerca de un objeto que, para mí, despertó un gran interés hace ya bastantes años y al que tuve la oportunidad de ir acercándome y conociendo un poco mejor a través de diferentes fuentes.

El uso de la palabra vintage no tiene otra intención aquí que la de suscitar curiosidad a la hora de plantear un comentario sobre el objeto arqueológico más estudiado de la Historia de la humanidad. Para comenzar, esta palabra (vintage) no ha sido reconocida por la Real Academia Española de la Lengua por lo que si se atiende a su traducción del inglés respondería a “vendimia”, un vocablo que poco o, mejor dicho, nada, tiene que ver con esta cuestión. Las creaciones vintage, eso sí, imitan o de alguna forma recrean algo antiguo que sigue siendo valorado. Como tampoco sería atribuible a la Sábana Santa de manera plena, prefiero considerar a ésta en otra línea ya que como había apuntado, mi predilección por el hombre de la Síndone ha ido in crescendo con el paso del tiempo.

La primera vez que se tiene noticia de un elemento de este tipo es en los evangelios: José tomó el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia y lo puso… (Mt 27, 59); …compró una sábana y lo descolgó de la cruz; lo envolvió luego en ella y lo puso… (Mc 15, 46); Después de descolgarlo, lo envolvió en una sábana y lo puso en un sepulcro excavado en la roca… (Lc 23, 53).
Será San Juan el que haga referencia a “lienzos”, detallando en el capítulo 20 del evangelio que un sudario cubrió la cabeza de Cristo. Podría ser este último otro objeto que se estudia de manera paralela y que fue un descubrimiento a mi ignorancia, el Sudario de Oviedo. Así se ponía de relieve en un interesante curso de formación que la Hermandad Universitaria organizaba allá por el año 2008 bajo el nombre de La Sábana Santa de Turín y el Santo Sudario de Oviedo desde la historia, la ciencia y el arte.
Estudios de todo tipo se han llevado a cabo en la Sábana: a nivel palinológico, hematológico, anatómico-forense… En cualquier caso, nadie ha sido capaz de reproducir en el laboratorio una imagen semejante a la plasmada en dicha tela. Sin duda fue la tela que envolvió el cadáver de un hombre crucificado y, para muchos cristianos, un objeto para la veneración.

Aplaudo la iniciativa referida, esta magnífica exposición itinerante, y espero que la visita a ella le suscite un interés mayor por conocer la Síndone. Contemple, déjese llevar por aquello que perciba y, permítame una recomendación más: vuelva a admirar al Santo Cristo de la Universidad o, visítelo si aún no lo conoce, y trate de entender cómo un estudioso de este ámbito como Juan Manuel Miñarro dejó plasmado en su rostro la parte más impresionante de la imagen en la tumefacción del pómulo derecho, en los labios, en la nariz…

Si todavía quiere un complemento más, guarde la ilusión de poder venerar también esta reliquia en Turín, una oportunidad que se presenta cada cierto tiempo y que merece la pena vivir. En el año 2010 tuve la fortuna de experimentarlo y no se van de mi memoria las palabras que el Santo Padre Benedicto XVI escribía al término de su meditación para la veneración de la Síndone ese mismo año al salir de este lugar santo, llevamos en los ojos la imagen de la Sábana Santa, llevamos en el corazón esta palabra de amor, y alabamos a Dios con una vida llena de fe, de esperanza y de caridad.
Termino con palabras del Papa Juan Pablo II: la Síndone es como el espejo del evangelio, es un reto a la inteligencia.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here