¿DÓNDE ESTÁ MANUEL?


Hace ya bastantes años que el mes de julio viene marcado para mí por las fiestas en honor a la Virgen del Carmen. Se puede decir que se ha convertido en costumbre, pues se ha hecho habitual, la asistencia a todos los actos de culto organizados en torno a Ella: novena, besamanos, salutación o felicitación, función principal y salida procesional. Diez días en los que compartir con aquellos que de una manera u otra formamos parte de la familia carmelitana.
Viviendo todavía el regusto de esta experiencia anual, con la resaca que acompaña a un gran acontecimiento, es el momento de hacer balance y anotar en el corazón los sentimientos que la experiencia nos dejó. Y en este punto, por qué no, hacer recuento de los que no acudieron por uno u otro motivo; ausencias físicas que son presencia cercana para cada uno de nosotros.
Si tuviera que detenerme en alguien próximo a la Madre del Carmen, sin menosprecio de tantos otros que no pudieron estar presentes, lo haría en una de esas personas que se puede ver cada día por la iglesia conventual y que este año ha faltado a la cita, mi amigo Manuel. En la certeza de que más de uno se habrá preguntado por dónde andaba, se hace obligado narrar la hazaña que está realizando y que justifica que haya estado ausente durante estos días.
Manuel se encuentra disfrutando del Camino de Santiago; un lugar por el que comparto fascinación, una vía abierta a la vida que recorre por segundo año consecutivo. Ya hace más de un mes que emprendía esta nueva marcha. En ello se inició allá por la década de los ochenta, en la llamada “Operación Lince peregrino”: una patrulla militar que realizaba el trayecto a pie entre Córdoba y Santiago de Compostela. El pasado año retomó el mismo destino y en esta ocasión tiene todo un reto por delante con su particular “camino” hasta la ciudad del apóstol. El punto de partida, Saint Jean Pied de Port, en los Pirineos; el culmen, Santiago de Compostela. Pero no acaba todo ahí. Fisterra y Muxía también han sido alcanzados por este peregrino. Y tras esto, vuelta a casa caminando. Hoy, 25 de julio, fiesta grande del apóstol, habrá puesto de nuevo sus pies en el Obradoiro y desde ahí, regreso por la vía de la Plata, haciendo el camino inverso, con llegada prevista para el día 10 de septiembre.
Aunque en este momento no sé en qué punto se encontrará Manuel, sí puedo asegurar que su mochila, repleta de ilusiones y buenas intenciones, vendrá cargada de experiencias y anécdotas, de una nueva existencia forjada en tantas vías que conducen a lo más profundo de cada ser.

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