Ni portadas ni titulares de prensa


El tiempo de Cuaresma ya se sabe que está cargado de actos de culto y cultura: pregones de todo tipo, al nazareno, al costalero, de juventud…; conciertos de música sacra o procesional; presentaciones de marchas, bandas, libros; conmemoraciones de aniversarios; conferencias… En definitiva, multitud de acontecimientos que la prensa en general no es capaz de cubrir ya que en muchos momentos necesitaría el don de la ubicuidad de casi la totalidad de sus corresponsales. Y, aunque son bastantes los que andan de acá para allá, en continuo movimiento, queriendo presenciarlo todo, caemos en la cuenta de que solo Dios está presente al mismo tiempo en todas partes.

Como iba diciendo, una muestra abundante en la que cada cual elige aquello que quiere presenciar. Dentro de la variedad que se ofrecía el pasado viernes veinticuatro de marzo, estaba el Pregón de Juventud de la Hermandad de Jesús Caído. Salvo el anuncio al acto que se pudo leer en algún medio informativo, no ocupó ni un solo titular en la prensa a la que he tenido acceso en los dos días siguientes. Nadie cubrió la noticia y la ocasión lo merecía, pero el foco ese día estaba en otros puntos que quizá se consideraron más relevantes. Eso sí, un nutridísimo grupo de jóvenes de diferentes cofradías, junto a familiares, amigos y cofrades, arroparon al protagonista. Cada uno de ellos se llevó, con seguridad, más de un titular que permanecerá en la memoria individual de cada asistente.

El joven orador, Pedro J. Sánchez Reyes, deleitó a los presentes con un pregón fruto de una madurez que muchos desearían tener. A sus veinticuatro años, este historiador del arte supo hacer un recorrido a través de sus vivencias uniendo las mismas con la historia de la propia hermandad. Utilizó la alegoría de un sueño en el que aparecía el artífice de la fundación de la cofradía en el siglo XVIII, Fray Andrés de Santa María, y en el que no faltó Fray Joaquín Rojas de la Cruz, actual sacristán del convento de San José (San Cayetano).

El caso de Pedro es solo una muestra del potencial que tienen muchos jóvenes hoy; un joven sencillo, que se divierte y sabe estar al servicio de sus hermandades, que asume grandes responsabilidades, que asienta su fe en gruesos cimientos… y que a pesar de su juventud ya ha pronunciado conferencias y ha diseñado algunas piezas de bordado.

Por cierto, aporto un titular que sale de las mismas palabras que Pedro dedicó a los jóvenes al inicio de su pregón, teniendo en cuenta los tiempos que corren: “sois la savia que renueva el impulso de la fe”.

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