Anunciar algo más que la Semana Santa


Se acaba de hacer público el cartel que anunciará la Semana Santa de nuestra ciudad en el presente año, algo que nunca está ajeno a las típicas controversias de unos y otros; de un lado, los que cuentan maravillas de la obra, de otro, los que siempre pondrán una objeción a la misma. No es mi intención hacer un análisis de la cuestión, sino centrarme en la imagen elegida en esta ocasión.

El fin que se persigue con esta publicación no es otro que dar información con una sola imagen de los desfiles procesionales en la semana de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor. Así lo define el diccionario de la Real Academia Española, un cartel es una lámina en que hay inscripciones o figuras y que se exhibe con fines informativos o publicitarios.

Como decía antes, y voy a la cuestión que ocupa a este artículo, la imagen que representará a nuestra Semana Santa es la del Cristo de Gracia, una imagen en la que podemos encontrar mucho más que un simple anuncio de una semana importante no solo a nivel cofrade sino en otros ámbitos. La imagen del Cristo de Gracia o “Esparraguero”, ese nombre que le dieron las personas humildes del barrio que no podían ofrecerle otra cosa, encierra en sí mismo el anuncio de una obra social admirable.

Cuando veía en los medios el resultado de este cartel, pasaba por mi mente el reflejo de una imagen impresionante, esa que es distinta a todas las de nuestra Semana Santa, la misma que hicieran unos indios de Méjico con pasta de caña y que siempre ha mantenido la mirada hacia ese lado del océano, algo que se demuestra con un ambicioso proyecto en Perú que la hermandad mantiene en su afán porque otros puedan tener un futuro mejor.

Es un ejemplo la labor que realizan los hermanos de esta cofradía, su compromiso con Cáritas, su colaboración en la cárcel o en el comedor de los Padres Trinitarios, una mirada de un Cristo que reparte su “Gracia” a otros “Cristos” vivos del siglo XXI.

También en los últimos años, la mirada del Cristo de Gracia se ha proyectado hacia África para aportar su granito de arena en la labor que desarrolla el obispo Aguirre en Bangassou.

No puedo más que decir que aplaudo la elección del cartel porque los rasgos indígenas del Cristo de Gracia son la evocación de un trabajo callado, un silencio que se interrumpe la madrugada del Jueves al Viernes Santo al son de las saetas, que suponen un estímulo para un trabajo ininterrumpido.

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