Hacerse como un niño


Comenzaba el mes de septiembre la Archicofradía de Nuestra Señora del Carmen, haciendo una llamada a la colaboración para intentar paliar las necesidades que las Madres Adoratrices tenían en su casa; una Congregación, esta, que viene desarrollando una labor encomiable en el acompañamiento a madres reales y futuras en situaciones de exclusión social, y que afrontaba el presente mes con graves carencias.

Durante la campaña que solamente iba a durar tres días, el Niño Jesús de Praga, titular de esta Hermandad, era testigo de un reguero incesante de personas que se acercaban para depositar a sus pies, a modo de ofrenda, alimentos y productos de higiene para bebés, y que se iban multiplicando cuál milagro de los panes y de los peces. Así se pudo comprobar al hacerse públicos los resultados de tal empresa.

Una vez más, los más pequeños estaban siendo víctimas de las decisiones de las  personas que rigen los destinos económicos y que, muy probablemente obvian uno de los principios en los que se basan los derechos del niño: “el derecho a la vida, la supervivencia y el desarrollo: todos los niños y niñas tienen derecho a vivir y a tener un desarrollo adecuado”. Las Madres Adoratrices, en esta ocasión, tenían el apoyo de este grupo carmelita.

Se demostraba que mientras que unos se vuelven crueles a semejanza de Herodes y tratan de tal modo a estos inocentes, las obras sociales del movimiento cofrade mueven los hilos para trabajar en pro de ellos. Este es solo un ejemplo, pues son muchos los que tienen presentes las palabras de San Mateo “les aseguro que si no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los cielos”.

Es de justicia destacar estos gestos que se hacen de manera callada; una inquietud que la Archicofradía de la Virgen del Carmen ha tenido desde el año 2000, momento en que resurgía, y hacia la que ha ido enfocando su obra social, hacia los niños, hacia los más débiles. Un ejemplo es el sufragio del consumo eléctrico de dos viviendas que la Asociación Española contra el cáncer pone a disposición de familiares de niños oncológicos, algo que viene manteniendo desde hace bastantes años. Saben bien que los niños y los enfermos son los predilectos del Señor y que aquí se aúnan los dos casos.

También durante años han colaborado económicamente con las misiones que los carmelitas tienen en Argentina, haciendo efectiva esa ayuda en un comedor de niños en Tucumán.

El Niño Jesús de Praga bendice estos gestos y la Archicofradía así lo entiende, haciéndose como un niño para cumplir la voluntad del Altísimo.

 

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