“Encuentros Soleanos”


Quizá muchos de los lectores que se decanten por leer este artículo, se hayan dejado llevar por la curiosidad que pueda suscitar su título. Este término, “encuentros soleanos”, fue acuñado por la Hermandad de la Soledad para dar nombre a unas convivencias que abrían el curso cofrade y que venían a dar cumplimiento a uno de los fines que ya se recogían en los primeros estatutos redactados por los miembros de la cofradía y que se mantienen en la actualidad sin sufrir modificación alguna.

El fin al que nos referimos habla de “la formación cristiana de todos sus hermanos para conseguir una vivencia plena del Evangelio, según la sencillez y el espíritu de fraternidad de San Francisco de Asís”. Esta hermandad, que había padecido años de itinerancia siendo una recién nacida, comenzaba la década de los 90 con nuevas inquietudes y con el deseo de dar un impulso a la misma como grupo cristiano.

Sería en la primavera de 1992 cuando unos pocos hermanos, motivados por el que había sido fundador de la cofradía, Carmelo Rodríguez, se planteara poner en marcha la organización de una convivencia que tuviera carácter de encuentro, apostando por una realidad que tuviera vigencia los trescientos sesenta y cinco días del año. Nada se dejó a la improvisación sino que poco a poco se fue dando forma a unos días en los que la oración, la formación y la convivencia iban a ser una semilla que cayera en tierra firme en el mes de septiembre, para afrontar un nuevo curso cofrade como verdadera comunidad cristiana.

De esa manera se hizo realidad el primero de los encuentros que bajo el lema “Haciendo caminos” invitaba a la reflexión con tres preguntas clave: ¿quién soy?, ¿dónde estoy?, ¿hacia dónde voy? Al año siguiente, una segunda edición hablaba de “María, luz del camino”, María como modelo a seguir a la hora de adquirir un compromiso, la animación a dar un sí rotundo por respuesta como hizo Ella. “Nuestra Hermandad, punto de encuentro”, “Caminando con Francisco” o “Peregrinemos hacia el Padre” fueron otros lemas que se sucedieron y que llevaron a plantear la necesidad de crecer como grupo; a valorar nuestra actitud cristiana ante la vida; a profundizar en la figura de San Francisco de Asís; a conocer la importancia de la espiritualidad…; todos los temas, preparados a la luz del evangelio.

Con el mismo espíritu de convivencia, los “encuentros soleanos” se siguen celebrando veinticinco años después en el mismo lugar que se han venido desarrollando desde aquella primera ocasión, en Campobosco. Una nueva edición tendrá lugar entre los días veintitrés y veinticinco del presente mes.

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