Los verdaderos datos de la inmigración


He de confesar que en este tema de la migración, conocer los datos es un verdadero reto. En esta sección hemos presumido en muchas ocasiones, que lejos de falsas demagogias y populismos, las afirmaciones/nagaciones realizadas vienen refrendadas por datos contrastados que las corroboran.

Pero en el tema de las migraciones y concretamente con la entrada de africanos (en su mayoría) en nuestro país debemos de confesar que no hay forma humana de dar datos que puedan ayudarnos a contabilizar-evaluar el coste/beneficio que este movimiento migratorio puede suponer para nuestra ciudad. No obstante,  no puedo resistirme a hacer algunos números con las últimas acogidas.

En los últimos días del mes de julio, fueron 215 personas los que “legalmente acogimos” en el Pabellón Municipal Vista Alegre que sumados al centenar del mes anterior alcanzan la cifra de cerca de 400 “acogidos” por nuestro Ayuntamiento (ya se oyen en las noticias nuevas acogidas).

A todas estas personas le alberga el derecho a tener un reconocimiento médico y unos tratamientos primarios, posteriormente se les suministra ropa y alojamiento. Transcurridas 48 horas  se les facilita billete a los destinos que elijan (normalmente Madrid o Barcelona). Esto se hace solo a los “legalmente acogidos por nuestro Ayuntamiento” los otros inmigrantes, los invisibles de nuestra ciudad no tienen derecho a nada. En este caso son los voluntarios de la Cruz Roja y otras instituciones de la Iglesia y sin ánimo de lucro las que se encargan de estos menesteres junto con darles vivienda y comida durante meses. Pero estos inmigrantes no tienen populismo y por tanto, no existen para nuestros políticos. Para el Ayuntamiento no es cuantificable y a mi entender para “ellos” es hasta despreciable (no salen en la foto).

Pero sigamos con los “legalmente acogidos”, que son los “que interesa”. La verdad  que cuantificar el gasto de estos dos días me ha resultado bastante fácil. Tengo costumbre antes de tomar vacaciones en navidad y verano hacerme un reconocimiento médico, normalmente lo hago a través de seguridad social o si coincide, por la empresa. Este verano, cuando lo solicité en mi centro de salud, me resultó imposible adaptarme al calendario que me proponían (ya hablaremos de esto otro día), entre otras cosas porque trabajo y tenía interés en hacérmelo en menos de dos meses… por tanto he decidido hacerlo como decimos por aquí… por lo privado.  Dicho reconocimiento sin contar con la asistencia primaria ni ingreso hospitalario me ha supuesto un coste de 75 euros. Evidentemente una hospitalización elevaría el importe a una cantidad bastante más alta y complicado de calcular, para no entrar en demagogia y como yo no he sido hospitalizado (gracias a Dios) obviamos este importe.

El billete a Barcelona (dónde piden la mayoría ir) se encuentra a un precio que oscila entre 70 euros y 200 euros, solo la ida, haciendo una media el precio del billete sencillo es 135 euros.

Si calculamos una media de 150 euros en ropa (zapatos, camisa y pantalón por lo menos) y  suponiendo que ninguno de nuestros “legalmente acogidos” haya necesitado hospitalización ni atención primaria (algo bastante difícil puesto que vienen en condiciones pésimas) el coste de esta estancia de dos días para la ciudad ha sido de aproximadamente 145.000 euros.

Me siento orgulloso de este hecho, hemos ayudado durante 48 horas a 400 personas necesitadas de auxilio con un coste cercano a los 150.000 euros de nuestros impuestos. Al coste anteriormente expuesto hay que sumar las horas de los voluntarios de la Cruz Roja y otras instituciones religiosas que con encomiable voluntad y discreto buen hacer realizan una labor, que la Sra. Ambrosio en su ignorancia y prepotencia lo hace como logro suyo.

Las preguntas son inmediatas, a pesar de la afirmación del Sr Antonio Rojas (Presidente del Instituto Municipal de Deportes de Córdoba) de asegurar la normalidad en la actividad del Pabellón: ¿Cómo afecta a los Cordobeses esta improvisación y gasto imprevisto a una ciudad que cada vez tiene menos servicios, menos trabajo y declive en todos los sectores? ¿Y qué ocurre con el resto de inmigrantes que tenemos en la ciudad, que junto a otros paisanos mendigan y viven en la miseria, sin techo y sin recursos que son atendidos continuamente por instituciones de caridad?

En Córdoba se vive en la continua improvisación política y económica, no existe planificación ni gestión, vivimos en plena ineptocracia, los mismos dirigentes se contradicen en sus afirmaciones y son incapaces de prever una nueva oleada de inmigrantes, porque queridos lectores esto es lo que nos espera (y a las noticias me remito). El Sr. Sánchez ha abierto la veda y en breve tendremos nuevos visitantes y con más motivo sin otros países, como Italia, “eliminan las ayudas a los inmigrantes y se entrega a familias cien por cien italianas”     ( Salvini, Ministro del interior de Italia) .

No comparto en absoluto la actitud del ministro italiano, pero tampoco podemos vivir en el continuo “buenismo” sin previsión ni recursos, olvidando los problemas actuales que nuestros gestores son incapaces de resolver. Ya tenemos aquí bastante pobreza y miseria gracias a sus prerrogativas y corruptelas. En un mundo globalizado como el actual hay que ayudar a todos los países… pero cuando se tengan resueltos los problemas primarios, con planificación y adecuando los recursos a las necesidades. En todo caso, los que nos autodenominamos países desarrollados, en aras de una solidaridad efectiva, deberíamos buscar una mayor eficiencia en las inversiones en materia de inmigración, aunando esfuerzos a todos los niveles (provincial, autonómico, nacional y regional) y tratando de proyectar seguridad, estabilidad y progreso a los países de origen, de forma que no tenga sentido poner en riesgo la vida de nadie en una patera, ni facilitar el enriquecimiento de las redes que se lucran con esta triste desgracia.

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