Dando se recibe


Los Medios de Comunicación, en general, cuando llegan estas calendas de Diciembre, somos proclives a los balances anuales.

Alimentos recogidos durante la Operación Kilo de la Paz./Foto: LVC

En la prensa somos mucho de balances y estadísticas, generalmente, pero convendrán conmigo, que en estos tiempos que corren y desde que el Covid-19, apareció sorpresiva y lamentablemente en nuestras vidas, vivimos constantemente pendientes de los balances semanales y de las estadísticas diarias, de la influencia del virus en los hospitales y la población.

Este que traemos a estas líneas, tiene un marcado sesgo cofrade. Y es que el balance más importante que interpreto hemos de hacer, se basa eminentemente en el trabajo diario y en la labor constante de nuestras cofradías, en tiempos tan terribles y difíciles como los que más que vivir, padecemos.
Nuestras corporaciones cofrades, no se han arrugado bajo la parihuela de las dificultades, ni han dejado de meter los riñones, cuando los kilos de preocupaciones y de necesidades han caído sobre todas y cada una de ellas.
Es justicia, reconocer el trabajo que se realiza en torno a la “Acción Social” o a la “Caridad”, una diputación muy difícil de llevar adelante con la escasez de medios económicos, que padecen las hermandades a día de hoy y los numerosos frente abiertos a los que éstas han de atender, sin obviar otros asuntos que también les urge solucionar.
Desde la Edad Media, momento en que encontramos las primeras reseñas de las cofradías, éstas han basado sus Santas Reglas en tres puntales férreos, que hemos heredado hasta nuestros días, a saber: culto interno, culto externo y la atención a los hermanos.
Ninguno de esos pilares se ha quebrado a lo largo de los siglos de existencia de nuestras corporaciones, ni en los terribles tiempos, de la peste, las guerras o las catástrofes naturales. Hoy como ayer, continúan rindiendo culto interno y externo, y atendiendo a sus hermanos en las necesidades muy diversas que pueden tener.
Por si todo lo expuesto fuese escaso, no olvidemos que merced a la existencia de nuestras cofradías, Penitencia o Gloria, el arte sacro se mantiene vivo y con altísimas cotas de calidad, reconocido allende nuestras fronteras, con el nombre de “Escuela Cordobesa”, un reconocimiento más que merecido, para los artistas y artesanos cordobeses, que también saben y mucho, de penurias económicas y estrecheces.
En resumen, y a modo de balance, podemos argumentar que nuestras hermandades han hecho una labor de 10, en tiempo de pandemia, sin los recursos económicos que hasta 2019 podían manejar y apoyando al sector del arte sacro con los encargos de nuevas piezas de ornato, así como de obras suntuarias y restauraciones de Imágenes Benditas con una enorme Unción Sagrada, como es el caso del Señor Rescatado, recientemente repuesto al culto tras la profesional y respetuosa restauración a la que ha sido sometida esta Bendita Imagen.
Sin duda alguna, es para sentirse sumamente orgullosos, de pertenecer a nuestra hermandades, que se reinventan ante las adversidades, y todo ello en nombre de Cristo, que nada hay mejor que encomendarse al Altísimo a diario.
Gracias, hermandades de Córdoba, son ustedes formidables, sigan así, haciendo historia cada día y dejando testimonio de las palabras del “Poverello”, Francisco de Asís, en su oración de la paz: “…Dando se recibe, olvidando se encuentra, perdonando se es perdonado y muriendo se resucita a la vida”.