Tota pulchra


En Córdoba, los datos más antiguos de esta celebración se fechan en 1672

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'Inmaculada Concepción' de Bartolomé Román. /Foto: LVC

“Tota pulchra es, Maria, et macula originalis non est in te. Vestimentum tuum candidum quasi nix, et facies tua sicut sol. Tota pulchra es, Maria, et macula originalis non est in te. Tu gloria Jerusalem, tu laetitia Israel, tu honorificentia populi nostri. Tota pulchra es, Maria”.

(Antífona para los salmos de las segundas vísperas de la festividad de la Inmaculada Concepción)

Cada año por Diciembre, la ciudad recupera la memoria de los tiempos y saca sus mejores galas para honrar a la Madre de Dios en la más bella expresión de Pureza y Dulzura, la fiesta de la Inmaculada Concepción de María Santísima.

Mientras que Córdoba ya en 1672, celebraba cultos y voto de fe a la siempre Inmaculada Madre de Dios, Roma no lo declararía Dogma de Fe hasta 1854.

Fueron fundamentalmente los franciscanos, los que firmemente apoyaron e impulsaron esta creencia. Andando el tiempo Francesco Della Rovere, que fue elevado a Papa con el nombre de Sixto IV, instituyó la fiesta de la Inmaculada Concepción de María en 1475, concediendo indulgencias a quienes la festejaran. Este Pontífice fue el mismo que permitió el Tribunal del Santo Oficio español y que sucumbiendo a las presiones de Fernando II de Aragón, en 1478, por medio de una Bula, estableció la figura de un Inquisidor en Andalucía.

La fiesta de Inmaculada Concepción, llega a España en torno a 1644.

En Córdoba, los datos más antiguos de esta celebración se fechan en 1672, año en que los cofrades de los Santos Mártires, según consta en su Libro de Reglas, hacen voto para defender la Inmaculada Concepción de la Virgen, de lo que tenemos constancia merced al reportaje que el prestigioso investigador histórico y cofrade D. Antonio Varo, publica en la revista “Pasión”, con el título de “Tesoros de papel”.

Por lo que basándonos en los estudios acerca del tema en cuestión del profesor Varo, y de la documentación existente, puede aseverarse que la Hermandad de los Santos Mártires de San Pedro, es la primera Cofradía

de la ciudad, que lleva a cabo el “voto de tener, creer y enseñar que la serenísima Reina de los Ángeles, Madre de nuestro Redentor Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, en el primer instante de su ser natural fue concebida sin el común contagio de la culpa original, entendiendo este soberano misterio en el verdadero sentido que la Santa Iglesia Romana lo entiende y en la misma forma que lo tiene recibido con resignación humilde a los decretos sobre este punto expedidos, y que en otro algún tiempo expidiere”.

Aparece dicho texto en el capítulo tercero de las Reglas Fundacionales, en el que insta a sus cofrades a llevarlo a cabo.

El 8 de diciembre de 1854, Su Santidad Pío IX, mediante la Bula “Ineffabilis Deus”, proclamaba como Dogma de fe la Inmaculada Concepción de la Virgen María, con ello, la Iglesia pone de manifiesto, que la Madre de Dios fue preservada por Dios del pecado desde el mismo instante de su concepción.

Ya desde el siglo XVII, se registran numerosas solicitudes ante la Santa Sede, de que esta fiesta se proclamara como dogma de fe, entre otros argumentos se esgrimía la devoción motivada entre los fieles a lo largo de los siglos.

Fueron muy diversas las órdenes religiosas e instituciones que difundían y la defendía dicha doctrina en el Reino de España. Sin lugar a dudas, nuestro país tuvo un relevante papel en que se llevara a cabo la proclamación de dicho dogma.

En torno al mundo de la pintura, traemos dos ejemplos bellísimos que representan a la Inmaculada Concepción y que atesoran los fondos pictóricos del Bellas Artes de Córdoba.

Uno de ellos es una obra que ha sido restaurada recientemente, se trata de un óleo sobre lienzo, cuyas mediadas son 173 x 115 cm. De autor anónimo, llega a este pinacoteca tras la Desamortización de Mendizábal en 1836.

El patrón que sigue la obra ha hecho que ésta se pueda relacionarse con el pintor Juan de Guzmán, natural de Puente Genil y muy vinculado a nuestra ciudad. Esta representación picotica sigue los cánones marcados por Pacheco.

La otra obra pertenece a la autoría de Juan de Valdés Leal, discípulo de Antonio del Castillo. Fechada en torno a 1645, el cuadro fue realizado para ser entronizado en el altar que el gremio de plateros de Córdoba poseía en la otrora calle de la Pescadería, hoy Corregidor Luis de la Cerda.  Valdés, del que se cumple en 2022 el cuarto centenario de su nacimiento, pinta a la Madre de Dios, elevada sobre una delicada peana de bello trabajo de platería, rodea de ángeles y flanqueada por el santo patrono del gremio de los plateros, San Eloy y por San Antonio de Padua.

El cuadro fue retirado de su emplazamiento original en 1841, como consecuencia del decreto liberal de Iznardi.

En la fachada de la iglesia de San Francisco, encontramos un bellísimo azulejo que representa el cuadro de la Inmaculada de los palteros, dado que, en este convento franciscano, la Cofradía de San Eloy, del gremio de palteros, se llevaban a cabo los exámenes de aprendiz y de maestros. Al pie del azulejo, en la fuente, quedan inscritos diversos nombres de los más afamados plateros de Córdoba tales como Damián de Castro, Hernando Damas, Enrique de Arfe, Judá ben Borla, Rodrigo de León y Juan Ruíz el Vandalino. 

En cuanto a la dedicación de conventos o monasterios, con la advocación de la Inmaculada Concepción en Córdoba, traemos a estas páginas un   convento ya desaparecido, nos referimos al que la orden de San Benito y San Bernardo, dedica a la Purísima Concepción, que obtiene bula para su institución expedida por S.S. Julio II en 1506, merced al testamento que otorga en 1487 Dña. Beatriz de los Ríos y Montemayor, a la sazón hija de D. Alfonso Gutiérrez de los Ríos, octavo señor de Fernán Núñez. Del mencionado cenobio solo nos queda en la actualidad, el recuerdo en el nomenclátor de la calle donde se ubicó.

No podemos dejar de mencionar la magnífica capilla de Nuestra Señora de la Concepción de la Catedral de Córdoba. Ubicada en el lado oriental del sagrado recinto, esta capilla es sin lugar a dudas, la más notable de cuantas se levantaron en la segunda mitad del XVII. El promotor de dicha capilla fue el capuchino Alfonso de Salizanes y Medina, Obispo de Córdoba, en cuya capilla se encuentra su enterramiento, así como el de los Obispos Juan Alfonso de Alburquerque, José Pozuelo y Herrero, Adolfo Pérez Muñoz, Manuel Fernández-Conde y García del Rebollar.

En 1679, el arquitecto Melchor Aguirre, pone en marcha la obras de la nueva capilla, en la que intervinieron a lo largo de los años artistas como Pedro León que realiza la reja que la cierra, Pedro de Mena, que gubia para su retablo la Imagen de la Titular de la capilla, la Inmaculada Concepción, así como las de San José y Santa Ana, y Juan de Alfaros, que realiza el programa pictórico iconográfico en el que se encuentra presidiendo el Espíritu Santo, rodeado de ángeles, en las pechinas aparecen los cuatro Evangelistas y en los muros donde podemos encontrar a San Francisco de Asís y a San Antonio de Padua.

Realizada con mármol rojo de Cabra, blanco de Génova y piedra de Luque, la capilla de Nuestra Señora de la Concepción de la Catedral de Córdoba, es una obra exquisita en su conjunto que llama a la oración y al recogimiento. 

No cabe duda que la ciudad ofrece en estas fechas una impresionante proclamación devocional en torno a la figura de la Virgen María y su Inmaculada Concepción.

Bien merece la pena, vivir estos momentos con intensidad y espiritualidad. 

Aunque los tiempos han cambiado y mucho en torno a la devoción, el fervor y sus expresiones, Córdoba continúa rindiendo homenaje a la Virgen, al más puro estilo antiguo, con la unción sagrada heredada, que permanece intacta como una perla del joyero devocional.

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Irene Gallardo Flores, pertenece a una familia de profunda tradición y hondo sentir cofradiero. Dedicada profesionalmente desde su temprana juventud al mundo de la comunicación, cursa sus estudios académicos en ese ámbito. Su experiencia profesional como periodista es amplia y dilatada, desde que en 1986, con apenas 19 años, entrara en Radio Meridional para ser redactora de informativos. Ha desarrollado su profesión periodística en la radio, prensa escrita, revistas culturales, prensa on line y TV. Escritora, pregonera y cofrade desde la cuna, siente una especial debilidad por el mundo del arte sacro, el patrimonio cultural y la religiosidad popular. Ha creado una iniciativa de itinerarios para la interpretación del arte sacro llamada Andalucía Sacra y una productora audiovisual dedicada al mundo de la cultura. La frase “Canela y Clavo” forma parte de su idiosincrasia familiar.