Economía y política


No sólo como empresas sino como ciudadanos, vivimos unos añitos que son de verdadero vértigo. El bombardeo constante de medios sobre unos u otros partidos resulta agotador, incluso diría para ellos mismos. Intentamos mirar para otro lado, diciendo eso es política y a mí no me influye pero ese razonamiento es tan lejano a lo que vivimos que siento el deseo de expresar por escrito una realidad de la que nadie habla y pocos nos hemos parado a reflexionar.

Como empresa donde, aun existiendo una jerarquía, se trabaja siempre basándonos en la gestión, donde los indicadores nos dan señales de alarma pero a su vez nos ayudan a cambiar los objetivos con acciones más adecuadas en un constante estado de cambio, pero con la facilidad de trabajar un corto, medio y largo plazo, nos encontramos con unos gobernantes que viven el hoy y ¿algo más?.

Lo que me lleva a pensar en lo que oigo y se dice en la calle, donde nadie está conforme con una política viciada, engañosa, ocultadora de intereses de unos frente otros que hace que se focalice en temas que no nos benefician ni ayudan a encontrar ese camino secreto hacia el rejuvenecimiento de nuestra tierra. Pero ¿es la realidad o es lo que nos muestran algunos?

Quisiera evitar en todo momento la crítica, no hay vencedores ni vencidos pero si hay una imperiosa necesidad en saber quiénes somos, qué queremos y cómo lo queremos desarrollar. Y si en la empresa, mediante una jerarquía bien definida, somos evaluados por objetivos y sus indicadores, qué ocurre en política.

Según el 52% de los directores generales de las empresas, de mayor volumen del mundo, consideran que el impacto del panorama político es elevadísimo y creo que tenemos ejemplos cercanos sobrados para afirmarlo. Como puede ser la inoperatividad que entidades locales de gobierno han provocado en las cuentas de resultados de las empresas y de sus ciudadanos.

Pero, no queriendo ser negativa, he de decir que todo cambio político debe verse como una oportunidad más que como una amenaza. Eso sí, teniendo en cuenta que lo que tardemos en reaccionar juega en contra de nuestros negocios.

Por ello si les planteo que no existen cajones separados entre el mundo político y el de empresa. ¿Qué me dirían? Un elevado número de empresarios afirmarían que están totalmente separados y que hay que mantenerlos separados. Sin embargo, el mundo empresarial es actor político de primer orden. Estamos íntimamente vinculados. Por ejemplo, ante un proyecto de ley, con una decisión política concreta nuestros balances, nuestras cuentas de resultados se pueden ver afectadas positiva o negativamente.

De igual forma hay decisiones empresariales que tienen trascendencia en política, tanto por acciones positivas como negativas. No olvidemos que la mayoría de las empresas por no decir todas buscamos revertir parte de nuestro éxito a la sociedad.

Este tipo de acciones dejan de ser aquellas para enriquecer sólo a unos. El interés general forma parte de nuestro ADN. Trabajamos de forma técnica y racional pero también nuestros discursos son emocionales y valorativos. Hablamos de fortaleza lograda, nos convencemos y convencemos a nuestros equipos, todos vamos a una.

Y en esa unión político empresarial ¿hay ideologías? Indiscutiblemente la democracia se crea como un derecho individual de cada uno de nosotros, que ocupa esa parcela de privacidad que decidimos compartir o no. Es algo que ni por el sacramento del matrimonio tiene que ser público ante nuestras parejas. Por ello si una empresa está formada por miembros diferentes las empresas no debían ser catalogadas políticamente sino trabajar en común.

Influir en la calidad de vida de nuestra sociedad, como principio básico, entiendo que no tiene ni colores ni logos. Al final, muchos piensan que el modelo empresarial es el ideal que el mundo político está en crisis y necesita cambios urgentes en gestión, controles, … ¿puede la administración controlarse a sí misma?

Imagínense un año fuésemos nosotros lo que bombardeáramos a la administración con requerimientos, con inspecciones y obligándolos a que con cierta periodicidad nos envíen documentos que nos muestren y podamos controlar su grado de ejecución de acciones.

Algo así como los reality show que invaden nuestros hogares “en tu casa o en la mía”  “ …” en fin, una situación donde nos daríamos cuenta de algo que no vemos y es una realidad.

Ante esta nueva situación, irreal pero que nos da rienda suelta a visualizar posibles y sorprendentes respuestas empresariales ante ese funcionario que ya no teme cubrir objetivos, sino que tiene que trabajar, trabajar y trabajar para nosotros y al que pediremos cuentas cuando veamos necesario, eso sí, igualito, con una carta certificada de ¡sorpresa! te tocó. ¿Supondría el momento de cambio? Algo así como probar su propia medicina.

Sea como fuere hay grandes profesionales en la vida política, con un desgaste importante, que trabajan por el bien de la sociedad como objetivo primordial. Al igual que en la empresa. Donde ninguna de las dos partes puede vivir sin la otra y la ciudadanía debía luchar por aunarlos hacia una realidad de futuro.

Creo que hay mucho escrito. Mil situaciones en la historia que nos enseña vivencias personales, empresariales, políticas… que llevarían a una crítica constructiva o demoledora de ideas lanzadas al aire en estas líneas en la que servidora ha querido salir del día a día y, por qué no, provocarles si cabe. ¿política, economía, ambas? ¿presente futuro o sueños?

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