Un cuarto y mitad de liderazgo, por favor


Paseando por la orilla de la playa en una tarde donde el sol generosamente me decía que empezaba el verano, pensé si podemos enseñar a nuestros hijos la fuerza del liderazgo y si era necesario enseñarles a beber de él.
Después de una larga caminata y plantearme muchas cuestiones, decidí que hay una sola clave.
Si las decisiones que se tomen en la vida se hacen con PASION, ya somos líderes de nuestros proyectos. ¿Para qué hablar entonces de esta palabreja?
Pero recordando esos momentos anteriores, en mi reflexivo paseo, recordé como a mediados de Mayo, en esa moda, bendita moda, donde las mujeres, que intentamos liderar equipos, se nos quiere sacar a la palestra, tuve el honor de traer a Córdoba, en un enclave perfecto, el Palacio de Viana, gracias a la Fundación Cajasur presidida por D. Angel Cañadillas, la presentación “Líderes de nueva generación” de la revista Andalucia Economica y conseguir que nuestra tierra se volcase con un bonito proyecto para darle mayor visibilidad a Córdoba y escuchar a una humilde cordobesa.
El objetivo se cumplió, conseguimos mostrar que era un foro donde Córdoba quiere tener su lugar y donde se realizarán más encuentros en el futuro.
En esta situación de orgullo por los míos y nuestra tierra, me paré a pensar ¿y si sólo hubiésemos estado organizadores y familia? Y me llevó a reflexionar en un liderazgo sin éxito.
Descubrí, de nuevo, que ser líder no es ser reconocida por los demás, el reconocimiento parte de una misma.
Pero si un líder, a mi entender, es aquella persona que con independencia a su género, es humilde, capaz de hacer cosas y tiene humor, mucha dosis de humor. ¿Podemos ser líderes todos?
De alguna u otra forma, llevemos o no equipos, en nuestro contrato ponga usted cobra por ser líder o no, ¿somos líderes?
Indiscutiblemente, cada día, hay que levantarse, coger aire y confiar en uno mismo. Ojalá fuese más fácil.
La realidad nos muestra que somos personas con sueños, proyectos y muchísima ilusión, por eso todo es posible, aunque no hayamos nacido y ejercitado nuestro liderazgo con anterioridad. Somos líderes de nosotros mismo, no necesitamos un reconocimiento exterior. Pero si es así, nosotros somos los que nos ponemos las barreras.
Y cambiando el enfoque, llegue a otra realidad.
Es importantísimo tener desparpajo para reclamar nuestros derechos pero cuidado no debemos olvidar nuestros deberes. En conclusión, hay que ser inteligentes en la vida. Donde sin creatividad, no será posible estar y crear empresas que evolucionen.
Y, si señores, caigo de nuevo en el liderazgo. El líder no hace lo fácil ni lo divertido, se enfrenta a retos importantes y necesarios dejando la diversión para otros escenarios.
No hay posibilidad de duda, si lideras tienes que decidir. Hay que ser capaz de empatizar con el equipo y entender a cada uno que lo forman. Mostrar el objetivo que se persigue, haciéndolo de todos, se convierte en algo vital.
Si un simple acto de solidaridad crea una cadena sin fin, que sería posible con un líder que con paz interior, mente en calma y con una dosis elevada de creatividad podría lograr.
Profundizando más aún. Todos podemos ser líderes pero hay una dosis de trabajo que nos hace crecer.
Pero, ¿y la sociedad, qué opina del líder?
En una sociedad mixta, se habla más de líderes masculinos que femeninos, de ahí que más de una, entre las que me quiero incluir, nos montamos al carro de la visibilidad, donde queremos mostrar esa sociedad mixta que necesitamos para aumento del progreso y competitividad tan necesaria en Córdoba.
Por eso me gustaría terminar esta reflexión, mencionando aquella preguntan que me hicieron en el foro celebrado en Viana, sobre si esta moda del liderazgo unido al interés de hablarlo en femenino, había sido una oportunidad en mi vida.
Señores indiscutiblemente, soy mujer sin etiquetas. Y donde creo que muchas de las barreras que existen dependen de nosotras. Aunque, es innegable, no creo que haya ninguna mujer, que no haya tenido problemas con su género.
Pero como siempre afirmo, cuantas más dificultades se nos presenten en la vida, mayores son las oportunidades.
Así que dejemos a un lado estereotipos de género, arraigados mucho en la Andalucia más profunda. Hay que valorar el talento y éste no entiende de género.
El siglo XXI es el de la Inteligencia Emocional, donde la mujer complementa siendo agente de cambio en las organizaciones.

El enfoque de la mujer se traduce en una gestión productiva del tiempo. Y donde las mujeres directivas tendemos a alentar la participación y la comunicación.

Indiscutiblemente el papel de la mujer en el avance económico es clave. Desde la legislación, los medios de comunicación, las empresas andaluces y nosotras mismas debemos acelerar esta necesidad.

Por ello liderazgo en femenino no es una reivindicación sino una necesidad de nuestra sociedad. Donde el referente de mujeres líderes hará que nuestros hijos sean capaces de tomar ejemplo igual que durante años se hace del líder masculino.

Y, al final, una vez más qué buen liderazgo el de aquellos que con su tesón, humildad, sin hablar de género, donde existen fracasos que son oportunidades, hacen posible que un equipo crea y diga a viva voz, dame un cuarto y mitad de ese buen liderazgo para llegar metas y alcanzar sueños.
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