Un comienzo de año lleno de sueños


En estos días, junto a la familia, inmersos en las celebraciones de fin de año y año nuevo, echo la vista atrás y reflexiono sobre lo que he conseguido y sobre cuáles serán mis propósitos para el año que viene.
Como algo habitual oímos o leemos que nuestros propósitos están en volver al gimnasio, quitarnos unos kilitos, estar más con los nuestros y no sumergirnos tanto en el trabajo… pero nunca he oído que nadie se plantee qué hacer con su economía “familiar”.
La verdad que es complicado hablar de economía, tal y como la conocemos, la mayoría la vemos tan inalcanzable salir de ese control del saldo en bancos para terminar el mes, que hacer otros planteamientos, más allá del corto plazo, se convierte en un imposible.
Hablar de futuro, es tan intangible, nos genera una sensación de incertidumbre que nos hace difícil ir más allá de “ niño lo mejor es el cerdito ese que no se puede abrir y si queremos viajar, comprar un extra, es el único método infalible”. Este tradicional método no genera más euros pero tenemos la seguridad que a breve plazo de tiempo cubrirá una necesidad familiar.
Al igual, y no ya tanto desde el plano monetario, les creamos hábitos a nuestros hijos, les enseñamos costumbres sin más orden ni concierto que el que nos van planteando sus acciones. Nada de estudio, improvisar se nos da bien y vamos avanzando.
Creo que debemos frenar, ante este cierre de año, y plantearnos qué y cómo estamos trabajando en familia sin irnos más lejos de nuestra propias fronteras locales, nuestra tierra, donde trabajamos y vivimos.
Desde mi nada humilde punto de vista, miro a esa realidad más cercana, en este caso, la felicitación navideña de nuestra alcaldesa.
Nos propone comenzar el nuevo año “desatascando” los proyectos ya existentes, y utilizo sus propósitos para ponerme manos a la obra y analizar cámo enfocar los míos.
Lo primero que me planteo es ¿puedo hablar de objetivos alcanzables y que no lleven al fracaso más que en desatascar los que me propuse en 2016 o incluso años anteriores?
Tengamos cuidado en plantearnos objetivos que con anterioridad no fuimos capaces ni de oler, aunque trabajáramos mucho.
Y aunque nos felicitemos por el éxito del año pasado, con tanto cambio y progreso, vayamos poco a poco que la decepción puede ser enorme.
Es decir, desde mi reflexión, debemos tener razonables y realistas objetivos, qué quiero alcanzar y sin pensar sólo en nosotros intentando deslumbrar a la familia.
Pero qué tengo para poder lograrlo, no todo el mundo se plantea esta pregunta, no podemos alcanzar algo sin herramientas para ello.
Cuánto cuesta, ninguna tontería ¿no creen señores?,
Qué rentabilidad voy a generar y cuanta necesito para poder lograrlo.
Y, por último, lo más importante, qué plan de inversión, qué estudio de viabilidad, me planteo para alcanzar con éxito mis objetivos.
Teniendo clara estas preguntas, no olvidemos que el equipo ocupa un lugar importantísimo en todo este proceso, si en mi trabajo no tengo un grupo de personas totalmente afines a mis CLAROS objetivos, donde soy líder por mis logros, esfuerzo, motivación y trabajo, y no por otras causas. ¿Podré alcanzarlos?
Después de estas primeras reflexiones, entiendo que necesito analizar mi actual economía doméstica, qué objetivos quiero alcanzar y donde poner mis recursos para hacerlos más rentables.
Y sí, lo tengo claro, todos los miembros de la familia, debemos vivir la imagen del equipo y del líder, sino vamos mal como grupo.
Parte de estas ideas forman parte, sin darnos cuenta, de nuestro día a día , como antes comentaba ¿No tenemos esos padres que diariamente velan por cuidarnos, que nos plantean metas, objetivos que cumplir, que trabajan y nos enseñan el trabajo bien hecho y su recompensa?.
Y llego a la conclusión que debemos sembrar un futuro en el que la cordialidad esté implantada, donde nos planteemos verdades y no lancemos fuegos artificiales a nuestros amigos cuando los que deben ver, estos fuegos artificiales, son los nuestros, nuestros hijos, como deseo de motivación y orgullo.
Mostrémosle la dificultad del camino, el éxito interior de ese alcance de metas que a través de pequeñas tareas logran que nuestros proyectos sean una realidad.
La economía familiar va más allá del saldo en el banco. Va más allá del simple materialismo.
No le ofrezcamos a nuestros hijos la recuperación de derechos perdidos, que tanto se nombran hoy día, no les hablemos de fracaso, hablemos de sueños.
Pero lo mas importante y por encima de todo hagamos que vean que la economía de una familia crea sus cimientos desde el equipo, la colaboración de todos en tareas pequeñas y el esfuerzo de esas metas conseguidas con unos objetivos rentables y bien definidos.
Donde el equipo que formamos con las habilidades y defectos de los nuestros nos ayude a caminar cada día.
Tampoco olvidemos que debemos aprender de nuestros hijos y apoyarnos en ellos cuando los necesitemos.
La independencia, la generosidad, el compromiso, esfuerzo, son valores que aprendemos y que genera esa riqueza que se llama ECONOMIA familiar en mayúsculas.
Les deseo una feliz entrada de año y mis mejores deseos económicos de vida y progreso.

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