Todo parece imposible, hasta que se hace


A diez mil metros de altura volando hacia una de las ferias internacionales de alimentación de mayor prestigio, recordé una bonita frase del premio Nobel por la paz 1993, Nelson Mandela, “todo parece imposible hasta que se hace” y pensé cuantos exportadores que hoy estamos volando hacia esta feria no nos hemos parado en nuestro frenético ritmo de trabajo y hemos pensado, cómo fue ese inicio.

Aunque nos digan que la única salida para mantener nuestras empresas en época de crisis es salir fuera, vender nuestros productos en el exterior, no podemos olvidar que hay una parte de vocación, otra de causalidad y por último, pero no menos importante, de formación para llevarla a cabo.

Salir fuera produce un vértigo excitante que con las palabras iniciales de conoce, planifica y actúa no es suficiente. Si la exportación se trata como una necesidad y no como una opción, podemos encontrarnos frente a un fracaso estrepitoso o … no ¡se admiten apuestas!.

Nos tienden la mano instituciones relevantes, tanto nacionales, regionales como locales. Nos ayudan a adentrarnos en este mundillo acompañándonos a ferias y misiones comerciales incluso nos financian el que nos lancemos de ese trampolín de no escasos metros pero ¿es sólo mostrar nuestro producto fuera o hay de fondo un trabajo importante que nos lleva no solo a hablar de producto y servicio? Les aseguro que detrás,  en bambalinas,  hay muchas historias que contar, mucho esfuerzo y profesionalización llegando a ofrecer verdaderas experiencias a nuestros clientes presentes y futuros.

España provee los mercados de productos de alta calidad. De ahí que la “marca España” sea considerada insignia de calidad, sin olvidarnos de su acervo histórico, cultural e innovación. En el ámbito de la innovación, la industria española gana protagonismo año tras año. Entre las propuestas presentadas para el sector agrícola y alimentario dentro del VII Programa Marco de I+D de la UE, el 57% tuvieron su origen en iniciativas españolas. Sin olvidar que casi el 40% de las infraestructuras del mundo son realizadas por empresas españolas; somos país líder en el campo de las energías renovables. Nuestras empresas son punteras en el desarrollo de plantas de energía eólica, termosolar y fotovoltaica.  Además, segundo fabricante de coches de Europa, con una nuestra industria naval referente en la construcción de buques y uno de los pocos países del mundo con capacidad para desarrollar el ciclo completo de fabricación de un avión.

Pero no sólo en estos terrenos nos movemos bien, nuestros profesionales por ejemplo en el ámbito sanitario están muy demandados por el resto de países europeos debido a su alta cualificación y su capacidad de diseñar sistemas de gestión de referencia a nivel internacional. Entre ellos se encuentra el modelo español de trasplantes.

Más de 30.000 empresas componen el sector de las TIC , la mayoría pymes, que  generan más de medio millón de puestos de trabajo directos.

Según los últimos datos publicados por el Ministerio de Economía y Competitividad, las exportaciones crecieron un 1.3% entre enero y agosto, hasta los 167.053,6 millones de euros, máximo histórico de la serie para el acumulado en este periodo.

Y podríamos seguir alabando un buen camino recorrido pero creo que Córdoba, se merece su reconocimiento particular. Somos líderes en exportación de cobre y sus manufacturas por volumen de facturación. Pasando desapercibido para muchos ciudadanos. ¿Y qué me dicen del sector agroalimentario?. Situados entre los diez primeros exportadores a nivel mundial, por delante de Italia.

Somos el primer productor y exportador mundial de aceite de oliva y aceitunas, primer productor y tercer exportador mundial de vino y el segundo en productos hortofrutícolas (hortalizas, legumbres y frutas frescas), por detrás de Estados Unidos y por delante de Países Bajos.

¿Realmente creen que no es un orgullo ser española, cordobesa, y mostrar al mundo nuestros valiosos productos generando riqueza a nuestra tierra cordobesa?