Esa España temporal


Convivimos con un fenómeno llamado contratación temporal que antes de 1984, sorprendentemente, apenas existía y del que, hoy en día,  no dejamos de hablar.

No es difícil descubrir el por qué de su nacimiento: los elevadísimos costes salariales ante el despido de los trabajadores hizo necesaria una reforma laboral que llegó para flexibilizar la contratación.

Pero, desde 1984 este tipo de contratos no ha dejado de crecer, convirtiendo a España en el país con mayor ratio de temporalidad laboral de la UE. A pesar de las reformas y las contrarreformas posteriores, la situación no cambia y nuestra comunidad autónoma,  Andalucía, ocupa la primera posición con el peor índice de contratos indefinidos, diez puntos por debajo de la media nacional.

Para el mercado laboral español esto es un grave problema. Indiscutiblemente,  que uno de cada cuatro contratos sea temporal, es algo que cualquier trabajador de la Eurozona no entendería. Pero creo que siempre debemos encontrar lo positivo de las cosas, y preguntarnos ¿qué genera y protege la temporalidad laboral?.

Desde una visión diferente, podemos afirmar que se trata de una forma de generar contratos indefinidos según las necesidades reales de las empresas y una forma óptima de protección de su plantilla de los vaivenes de la actividad mediante la contratación de trabajadores temporales, cuando hace falta.

Aunque es cierto,  e imposible no tener en cuenta,  que la temporalidad limita las posibilidades de satisfacción personal del trabajador.  E incluso,  si se lleva a cabo una mala gestión de esa temporalidad,  la relación laboral puede ser incluso considerada inexistente.

Pero ¿realmente creen que un trabajador fijo no es o puede ser igualmente invitado a la rotura, al divorcio,  de esa pareja empresa-trabajador?

En una ocasión me dijeron “señorita,  el despido en España es libre lo que no es, es gratuito” Aún recuerdo esas palabras. Si es así ¿qué miedo puede generar esa temporalidad? ¿es de verdad, tal como nos la han vendido, una forma de vida profesional tan terrorífica?.

Yo no vería ni me gustaría que viésemos la temporalidad como una precariedad laboral. Actualmente muchos trabajadores tienen inexperiencia, ¿podrían llegar a pensar que esta temporalidad es una vía de enriquecimiento de su curriculum?, ¿les aportará una visibilidad ante varias empresas con las que antes o después podrían obtener un “si quiero” empresarial? ¿será una buena vía para compaginar con sus estudios?. Es necesario reinventarse siempre y ver nuestras oportunidades, estamos mostrándonos ante el empleador y a la vez, estamos definiendo y completando nuestra profesionalidad. Debemos unirnos al “enemigo”, ¡aprovechemos la temida temporalidad!.

Continuemos siendo auténticos, siendo fieles a nuestros talentos, trabajando día al día al máximo, si hemos sido elegidos en esa contratación temporal, trabajemos hacia el cambio inteligente, no pausado. Nunca olvidemos que directivos y empresarios queremos a nuestro lado personas integras, profesionales y si se trabaja bien y la empresa da resultados, ese momento llegará, estoy convencida.

Permitamos que las estructuras empresariales vayan dando cabida a los trabajadores, de forma que no provoquen en ellas roturas que al final hagan caer las piezas que las forman como fichas de domino… sólo la caída de una arrastra al resto yhace que se derrumbe todo.

Me comentaba , una de las empresas líderes de trabajo temporal en Córdoba que al cierre del mes de Septiembre en Córdoba,  el año pasado,  el 18,7%  de los trabajadores contratados por trabajo temporal pasaron a formar parte de las empresas usuarias.

Seamos positivos, y si nuestra España es temporal cambiémosla,  como tantas veces hacemos nosotros mismos con muchas cosas. Ni leyes ni costumbres antiguas o heredadas podrán conseguir lo que sin duda lograremos una vez mas,  por nosotros mismos.