Vuelve a casa, vuelve, por Navidad


Aquel anuncio que a muchos emocionaba en los años en los que tanta gente de este país tenía que buscar nuevos horizontes, sigue estando hoy día plenamente vigente. Los españoles vuelven a prestar su trabajo en multitud de países de la Unión Europea en busca de una realización profesional que en España sigue siendo una utopía. Muchos continúan trabajando fuera en empleos que nada tienen que ver con lo que han sido preparados en las Universidades españolas y recibiendo por ello ínfimos sueldos. Los empresarios lo saben y aplican el “o lo tomas o lo dejas” con la mayor tranquilidad porque juegan con ventaja al saber cómo está el patio en España.

La opción está clara, antes que volver a casa no ya sin un trabajo, o un futuro, sino incluso sin nada en lo que emplear el tiempo, prefieren quedarse fuera, es lo que hay y a lo que se agarran, sin importarles malvivir pero soñando con que las cosas cambien cualquier día.

En sus casas, sus familias les esperan ansiosos en estas fechas. Llegarán en los próximos días llenando los vuelos de bajo coste cuyos pasajes compraron con suficiente antelación. Y volverán a casa por Navidad.

Serán días de reflexión, de momentos mágicos para con la familia, de narrar experiencias y de confesar dificultades. Y llegarán las comparaciones. De la comodidad de tu casa, del cariño de tu familia, de los momentos de alegría con la pandilla de toda la vida, de las costumbres, las comidas, las salidas…de no sentirte un apestado viendo día tras día que muy pocos te quieren allá lejos, que apenas te dirigen la palabra y sin embargo en casa te veneran. En resumidas cuentas que eres el rey del mambo, el jeque tieso, el califa de tu parcela, el más guapo de tu casa. ¿Te merece la pena seguir fuera, en un territorio tan hostil?…

Vuelves a casa por Navidad y te planteas no volver. Vuelves a tu hogar, con los tuyos y te olvidas de los momentos duros y difíciles, de los problemas laborales, de los enfrentamientos con la gente extraña que no te quiere ni te entiende allá donde vives, de lo que lees en una prensa que antes era sumisa con los de fuera y ahora tan xenófoba y que ya no te ríe las graciejas de extraño llegado de otras latitudes, de la dureza del clima, de no saber si la próxima semana será aún más dura que la actual, de ver lo mal que se pasan los domingos… y dudas y necesitas alguien que te ayude a tomar decisiones.

Pero aquí me tienes a mi. Yo te animo a que tomes esa decisión que meditas cada noche con la almohada de tu acogedora cama desde que volviste para pasar las Fiestas. Yo voy a darte el mejor consejo, directamente te digo que vayas a casa, vuelve a casa, vuelve por Navidad.

Empieza por vender lo que compraste allí, siempre encontrarás una buena oferta ahora, no vaya a ser que más tarde tus cosas estén más deterioradas que ahora, deja el piso que alquilaste, despídete de aquellos con los que a cambio de algún café aún te dirigen la palabra, pero que cuando no estés te pondrán verde, olvídate de esa ciudad que cuando llegaste te pareció acogedora y que hoy te es tan hostil. Es el momento para tomar la decisión de irte, volver a tus cuarteles y cuidar que no se te incendien de nuevo. Es el momento de disfrutar de lo que ganaste y has ahorrado en estos años fuera. Por tu bien, por tu familia, por tu salud, por tu tranquilidad, por tus amigos y por tus enemigos, vende y vuelve a casa, vuelve, por Navidad. Cuídate y no vuelvas más.

“Queridos lectores y amigos. ¡Feliz Navidad! Sean felices a pesar de todo. Solo es una utopía. Hasta 2.018”

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