Onega, la historia y la afición


No jugó en Primera con el Córdoba, no ganó títulos en España ni fue portada de diarios deportivos nacionales. Tampoco vendió miles de camisetas blanquiverdes con su nombre grabado en la espalda, entonces eso no se hacía ni era fuente de financiación de los clubes de fútbol españoles, pero dejó un poso de sapiencia futbolística que aún perdura es nuestra ciudad. Les hablo de Daniel Onega, posiblemente el mejor jugador que yo haya visto en el Córdoba a lo largo de la historia. Y digo posiblemente porque la vida me ha enseñado a no pontificar nunca sobre asuntos como éste ni a generar molestias ni discusiones vanas por aquello de que cada cual tiene unos gustos y para gustos los colores.

También he aprendido a valorar cada época, en el caso del fútbol cada equipo, cada categoría o cada circunstancia, por lo que asegurar que éste o aquel fue el mejor jugador de una historia de más de 60 años de vida es un atrevimiento que yo no estoy dispuesto a asumir.

Y es que en aquel equipo donde Onega brilló con luz propia había una serie de jugadores que contribuyeron mucho al esplendor futbolístico de este argentino mágico. Nunca salías desilusionado de aquel viejo Estadio si habías visto jugar a Onega. Un lanzamiento, un regate, un pase en corto o a treinta metros a los pies de un compañero eran suficientes para sentirse feliz por haber estado en aquel partido. Y esa sinfonía de fútbol se producía todas las semanas. Era un ídolo para la afición. Sabías que jugando Onega ibas a disfrutar del fútbol, del de verdad, no del por entonces tan extendido “centrocuentismo” que tanto abundaba en el fútbol español.

Hizo muy grande al Córdoba aun siendo equipo de Segunda. Otros piensan que eso no tiene mérito, que es más importante asaltar gracias a la suerte la Primera división aunque eso solo dure un año para descender de la manera que se hizo la última vez.
Onega fue el jefe de aquel Córdoba que enamoró por su fútbol a media España y al que sólo le hizo falta que no hubiera habido tanto golfo en el fútbol español de aquellos años para poder ascender a Primera.

Daniel sigue siendo uno de los referentes para el cordobesismo, está en el libro de honor de los grandes jugadores que han vestido la blanquiverde y aún hoy día, cuarenta años más tarde, los aficionados que peinan canas lo mantienen en su recuerdo y los que no lo vieron lo conocen por lo que los “viejos” les hemos hablado de él. Puede parecer que exagero al hablar así de este pedazo de futbolista pero la mejor explicación a esto se produjo hace unos pocos días, en concreto en el homenaje que se le hizo a Rafael Campanero, el presidente que lo trajo a Córdoba, cuando en uno de los momentos más emotivos del acto se emitió un vídeo con el saludo de diversas personalidades de todos los sectores que habían tenido una relación especial con Campanero. Uno de los que mandaron sus palabras de saludo y felicitación fue Daniel Onega desde Argentina y cuando el Salón Liceo del Real Círculo de la Amistad le vio aparecer se produjo una ovación tal que, además de sorprendente, puso los vellos de punta a muchos de los que allí estábamos.

Una magnífica lección para quienes piensan que nuestra historia no tiene valor o no es importante. Sólo esperamos que aquella ovación sirva para que si algún día se produjera la visita a nuestra ciudad de don Daniel Germán Onega Sirotto el Córdoba Club de Fútbol deje de ser por un tiempo una simple Sociedad Anónima para tener la sensibilidad suficiente de impedir que se repita un hecho tan desagradable como el que tuvo que soportar aquel otro histórico cordobesista, el marroquí Riaji, a quien no se le facilitó la visita al Nuevo Arcángel en una reciente estancia en Córdoba. La noche del homenaje a Rafael Campanero los 350 asistentes a aquella cena le dieron la primera lección al nuevo presidente cordobesista allí presente de cómo tendría que comportarse un chaval de 25 años, como él acostumbra decir, cuando se es presidente del Córdoba y cuando de honrar la historia se trata.

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2 Comentarios

  1. Un placer beber del cordobesismo con tu ayuda en el recuerdo de los mejores días de mi vida vistiendo la camiseta verdiblanca. Grandes recuerdos del 66 al 69, el Júpiter, el B, el Atco. Cordobés, los Salesianos, los campos a través por el Sector Sur, las pruebas de atletismo en Uni. Laboral, el viejo Arcangel, mi primer amor, KOKI, hermana de dos ejemplares balonmanistas, los hermanos Gonzalo y J.Antonio Fernández de Córdoba. Mis compañeros de equipo: Oya, Alanif, Miguel Angel, Landauro, Pachas, Platas, Baena, Morales, Muñoz, Iglesias, Marín y tantos otros cuyos nombres me cuesta recordar, todo forma parte de una corta historia que se interrumpió por un traslado familiar a Alicante. NO ME OLVIDO DE CORDOBA. Siempre os acompañaré, me siento cordobés y verdiblanco. Gracias por tus lecciones. Un abrazo, Miguel Aguilar.

  2. Felices y muy emocionados hemos quedado después de leer yo en familia esta nota que me a mandado Rafael Barroso . Solo les adelanto , que si Dios quiere y nos da salud , no pasa de este año que iremos a Córdoba junto a Daniel , a visitar a esa hermosa ciudad y su gente .Muchas gracias ! Por tan linda y emotiva nota . Saludos . Monica Mazzadi de Onega

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