Aquellos pilares que ya no están


Tantos años en la mochila le dan a uno para recordar un montón de anécdotas y curiosidades contempladas en el caminar de una historia, de una vida. Pero sobre todo, y siempre lo he dicho, te permiten traer a la memoria los nombres de aquellas personas con las que mantuviste un contacto especial y con quienes desarrollaste una labor dentro de la actividad deportiva. Aquellos que ya no están entre nosotros y que en su momento llenaron tu día a día.

Mi llegada a tareas directivas en el Balonmano cordobés fue precoz. Con 18 años José Ignacio Saint-Gerons me propuso la tesorería de la Federación Cordobesa, entrando a formar parte de una directiva donde entre otras personas figuraban, Rafael Villalba, Fernando de Miguel, Ángel Blasco y el querido Paco de la Torre, años después presidente de la Asociación Carnavalesca y hombre muy conocido y querido en la ciudad. La verdad es que todos ellos eran personas con mucho nombre en Córdoba, así como nuestro presidente de la Federación, el farmacéutico Pepe Saint-Gerons.

Aquellos años fueron insuperables, se construyó un equipo de trabajo que realizó una gran labor dentro de las posibilidades y medios con los que se contaba. Existía una unión entre todos que iba más allá de la amistad que fue forjándose día a día por la multitud de proyectos que se abarcaron y que terminaron por convertirnos en una verdadera familia. Pues bien, todos los nombrados ya no están en este mundo. La pérdida de Pepe Saint-Gerons creó un vacío tremendo que tardó dos años en superarse, ya que casi todos desaparecimos del entramado federativo que siguió funcionando gracias a los esfuerzos de Rafael Villalba que, de manera interina y ayudado por Rafa Baena, asumió las labores organizativas durante dos temporadas. Luego la Federación Española obligó a convocar elecciones a la Cordobesa y fue cuando un grupo de personas -varias de la etapa anterior- dimos el paso adelante, asumiendo yo la presidencia en la que estuve cuatro años, hasta 1.985.

Esas personas que ya nos dejaron son las que me llevan a rememorar aquellos comienzos ya más serios y organizados de nuestro Balonmano provincial al que dieron muchas horas de sus vidas trabajando para este deporte y que por desgracia se nos fueron demasiado jóvenes.

De aquellos nombres paso a otros que también dejaron su huella. Uno de ellos el entrañable José María Ruiz Belmonte, Pepe Belmonte para media España donde era más que conocido. De él a uno de sus coetáneos, Pepe Trillo, el que puso las bases del Club Córdoba OJE, luego Ebasur y ahora Córdoba de Balonmano. Tanto Belmonte como Trillo son auténticos pilares del Balonmano cordobés. Y ya en la época más moderna otros muchos personajes -balonmanistas de pro- que fallecieron en lo mejor de sus vidas, aunque voy a recordar a Ángel Ortiz y a Martín del Rosal, que se nos fueron demasiado jóvenes.

Entre medias otros muchos con los que mantuvimos toda la familia balonmanista una magnífica y estrecha relación. Son los casos de aquel todoterreno, Rafalito Arrebola del club Banesto, Joaquín Pastrana, árbitro de fútbol y de categoría nacional en Balonmano, José Antonio Fernández de Córdoba, uno de los mejores jugadores que ha dado el Balonmano cordobés, Tinin García, hijo del mítico José Ramón García, portero del Córdoba CF. de la época de Primera división, que falleció en la pista de El Carpio jugando con su Ahlzahir, o Paco Sierra, otro jugador de Cajasur que se fue tremendamente joven, así como Ángel Jiménez, jugador pontanense hijo de Mariano, el actual presidente del Angel Ximénez. Y más allá en el tiempo el entrañable Manzano, al que el balonmano de Puente Genil se lo debe todo, o mucho más tarde Andrés del Río, uno de los grandes técnicos provinciales, también de Puente Genil, sin olvidarnos del gran Paco Zurera padre, que estaba para lo que hiciese falta en el Ebasur primero y luego también en el Córdoba de Balonmano, así como otros muchos que nos fueron dejando huérfanos de su presencia y su trabajo en un deporte que los sigue echando de menos.

Son muchas e importantes las bajas del Balonmano cordobés a quienes quiero recordar ahora, en unas fechas en las que todos recordamos a los seres queridos que nos dejaron, porque recordarlos es como “devolverlos” un rato a la vida, al menos a la nuestra, además de honrarlos y agradecerles lo que hicieron por nuestro deporte. Lo que hoy somos se lo debemos a ellos -y a otros muchos a los que nuestra memoria ya no alcanza- pero que hacen que el Balonmano sea bien nacido porque siempre ha sido agradecido.