Dos, Tres, … ¿cuántas veces en la misma piedra?


Dice el refrán que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra, y por lo que vemos estos días en nuestros gobernantes, no sólo tropieza dos veces, sino que lo hace de forma reiterada y habitual, como si ello fuera lo normal, no aprendiendo de errores del pasado.

Este Gobierno central bolivariano del PSOE, ya cometió el error, como su antepasado de Zapatero, de negar la evidencia.

Allá por enero-febrero, cuando países como China e Italia, se veían gravemente afectados por esta pandemia del COVID-19, negaron la evidencia, volviéndose a creer que si se niega un problema éste no existe, y no adoptaron medida alguna.

No se si esta falta de acción se debe a incompetencia, irresponsabilidad, negligencia o algo más por burdos intereses políticos dándole la espalda a los ciudadanos (lo que será cuestión a decidir en su momento en las urnas, el Parlamento y/o los Tribunales), lo que si está claro es que a día de hoy, como consecuencia de no haberse adoptado medidas a tiempo e ir siempre a remolque de la situación, llegando tarde a solucionar los problemas, nos encontramos con 6.000 muertos (y aumento) y mas de 70.000 (oficiales) contagiados (y también en aumento).

Pero, aún enfrascados en plena crisis sanitaria, esperando el pico de la curva” un día y otro más, y siempre diciéndonos que lo peor está por venir, se sigue tropezando en la piedra de la negación del problema y de la improvisación, porque no hay otra forma de entender como se pretende afrontar la crisis económica que se deriva del estado de alarma provocado por el coronavirus.

Como bien dice un buen amigo, del que me apropio sus palabras, el gobierno del PSOE tiene el caballo de Troya dentro. Todas las medidas económicas que se están adoptando vienen inspiradas en esa política bolivariana de que la empresa (y, por ende, el empresario) es mala, es la culpable de todos los males y ella debe cargar con todo el peso de la crisis.

De las medidas acordadas para superar económicamente la crisis que se avecina (bueno que ya está aquí) la única que se ha asegurado es la de que los impuestos se van a pagar, sí o sí. Lo que no parece saber este gobierno, o no quiere enterarse, es que si no hay actividad económica tampoco hay impuestos.

El resto de medidas están abocadas a que la crisis la soporte la empresa, desde el autónomo a la gran empresa.

Cuando las empresas no están contando con ingresos y tienen que seguir satisfaciendo, como mínimo, los gastos de estructura (lo que significa que la cuenta de resultados de estos meses sin actividad será con unas pérdidas clamorosas), lo único que se le ofrece son unos avales, remunerados a favor del propio Estado, a fin de que se puedan solicitar unos préstamos a la banca, que será la que ponga el dinero.

Ahora bien, quiero yo ver a ese analista de riesgos de la entidad financiera estudiando la solicitud del préstamo del autónomo o de la PYME, con las cuentas de resultados actuales y las previsionales de los próximos meses, con suerte. Me pregunto cuántos informes serán favorables a la concesión del préstamo, que como todo préstamo habrá que devolver, y que lo que se habrá financiado no es inversión, ni tesorería (como se quiere engañar), sino pérdidas.

Tampoco ayudan las medidas al empleo que se adoptan, pues todas, cómo si no, son a cargo de la empresa. Se reducen al mínimo, si no desaparecen y se sancionan, las causas de fuerza mayor y objetivas y económicas, haciendo que la empresa tenga que soportar la totalidad del coste estructural salarial y de Seguridad Social, cuando no tiene actividad por causa del estado de alarma. Aunque esto es para escribir un libro.

La conclusión es bien sencilla y no hay que serEconomista del Estado: Las pérdidas, causadas por esta inactividad, y la imposibilidad de hacer frente a ellas de manera inmediata a la salida de la crisis, como si nada hubiera pasado, al no contar con un verdadero apoyo la empresa, provocará que desaparezcan muchas de ellas, dejando en el paro a miles (¿millones?) de trabajadores, y, entonces, no se quien va a pagar los salarios, las indemnizaciones y el paro, pues tampoco el Estado tendrá ingresos por los impuestos que habrán dejado de devengarse o reducido gravemente por falta de esa actividad.

Espero y deseo que la buena gente del PSOE, esa de toda la vida, la que también ha luchado por hacer de España una nación más grande y próspera, exija a este Gobierno que abandone esta política bolivariana, que deje a estos socios y se forme un gran Gobierno de Concentración, donde se integre la sensibilidad de la mayor parte de los españoles, para hacer frente a esta crisis humanitaria y que sin duda derivará en una profunda crisis económica.

Si no, auguro que al levantamiento del estado de alarma, los Juzgados de lo Mercantil se llenaran de concursos de acreedores y cierres de empresas y si seguimos con el caballo de Troya dentro del Gobierno se impondrá su política de nacionalizar toda la actividad y seremos otra Venezuela.

No obstante, a pesar de ello, y mis malos presentimientos de seguir por esta vía, confío plenamente en los españoles, que tienen una fuerza descomunal y que siempre han podido hasta con los peores gobernantes.

 

P.D. San Rafael líbranos de todo mal

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