V Domingo de Cuaresma

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Hermanos y amigos todos:
Vamos encarando la recta final de esta Cuaresma tan peculiar y la Iglesia, Madre y Maestra nos ofrece unas lecturas y Evangelio, en las cuales aparece repetidamente un término: Resurrección.
No es la muerte, la enfermedad ni la destrucción, sino todo lo contrario; Vida Eterna, Fe y Resurrección.
Hoy, cuando estamos tan acostumbrados a que nos mientan continuamente en muchos ambientes, Dios viene a poner esperanza en nuestro pecho con estas palabras de la primera lectura:” Yo, el Señor, lo digo y lo hago”, por lo que es el Único en el que podemos poner toda confianza, todas nuestras fuerzas y toda nuestra vida. No en balde, San Pedro le dice en otro Evangelio: “ y adonde vamos a ir? Solo tú tienes palabras de vida eterna”. El sabía bien que todas las seguridades de este mundo, se van, se terminan, o acaban traicionando en los momentos más difíciles. Por eso, acudir a Dios no es de gente sin formación o de aburridos, sino de los que han encontrado un Amigo de veras, que entra en la vida del creyente que le abre sus puertas de par en par, o se queda fuera de ella, cuando le negamos a Él y a su Evangelio. Hace unos días me mandaba un buen amigo una frase que nos podría hacer reflexionar en estos días, cuando mucha gente le echa la culpa y Dios y se pregunta dónde está en estas circunstancias y alguien le responde: “donde tú lo pusiste, fuera de tu vida, de tus palabras y de tus obras”. Contundente pero certero.
El Señor, que dio la vida a muertos, como es el caso de su amigo Lazaro, puede resucitarnos a todos en el día Final. Cristo lloró por su amigo muerto y enterrado hacía 4 días, o sea, tiene un Corazón grande y fiable, y tiene el poder de devolver la vida a quien le sirve, puesto que es Dios.
Ante esas teorías que invaden la mente de muchos contemporáneos bautizados, como es la Reencarnación, la unión con el Cosmos, o la sintonía con la Paz, Jesús nos habla de Resurrección y vida eterna junto a El. Y en esta cuestión solo hay dos caminos: el suyo, con todas las consecuencias o el contrario, con los consiguientes sufrimientos. Estamos en ese tiempo de misericordia infinita, para que cambiemos nuestro pecado en virtud y nuestras costumbres estragadas, por buenas obras.
La fe a medida, nos abandona en los momentos peores, la Fe verdadera, nos mantiene en pie junto a la cruz, cuando nos llegue el momento. Así se lo hace ver Cristo a su amiga Marta cuando lo recibe; “ Yo soy la Resurrección y la Vida, el que cree en mi, aunque haya muerto vivirá”. Y así lo hizo ver a todos los testigos:”Lazaro, sal afuera” y lo resucitó. Pues bien, amigos, ese es el camino a recorrer en esta vida, siendo amigos fuertes de Dios, para que cuando llegue nuestra hora, seamos recibidos con los brazos abiertos del Señor, que nos prometió el Cielo, si seguimos su camino y no sembramos para la “carne”, que solo trae corrupción,  como nos ha descrito la segunda lectura.
Pongámonos en el bando ganador de Jesucristo, porque el de Satanás, paga muy mal. Animo a todos!!!
Feliz Domingo, Feliz Día del Señor!

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