Crónicas de una ucronía (y IV)

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El Señor Pablo Casado ha comparecido hoy ante los medios acreditados en la ciudad de Ávila. Dada la imposibilidad de circulación por las vías de la península, acordada anoche en reunión de urgencia del gabinete de crisis, tan sólo se encontraba presente el periodista de “La voz comunera” de quien, previa revisión de la secretaría de estado de información, nos llega un breve resumen que, en síntesis, expone el malestar expresado por el líder de la oposición en relación a las distintas medidas de urgencia tomadas por el nuevo presidente.

La lealtad al gobierno mostrada por la oposición estas semanas no es merecedora, en palabras del señor Casado, de su aislamiento en la adopción de tales medidas, o cuando menos a ser consultada previamente.

Visiblemente afectado, el líder de la oposición ha transmitido al presidente accidental su inquebrantable voluntad de colaborar en la búsqueda de soluciones satisfactorias para todos los españoles y españolas en estos difíciles momentos.

Agradecido por la lealtad mostrada, el nuevo presidente ha acordado en reunión de madrugada con la cúpula del CNI, la suspensión de la protección privada en las comunicaciones, bien telefónicas, por mensajes o por mediante plataformas, epistolares o por cualquier otro medio.

La necesidad de control de la pandemia y la sospecha de la existencia de grupos dirigidos que transmiten noticias falsas con el único afán de dañar la imagen del nuevo gobierno y alarmar a la ciudadanía, aconsejan tales medidas, que serán ejercidas en todo caso con absoluto respeto a la intimidad personal.

Siguiendo con la crónica de la agenda del gobierno en el día de ayer, el vicepresidente primero recibió en visita oficial a la vicepresidenta venezolana, que aún continúa en España. La reunión alcanzó tintes de tensión, cuando, según fuentes del ministerio de fomento, se escucharon algunos gritos por parte de ambos mandatarios y algún que otro destrozo del mobiliario vicepresidencial, hasta llegar a un ¡Viva la revolución! ensordecedor de la dirigente venezolana. Tras varios minutos, sin que hayatrascendido nada más de la citada reunión, la señora vicepresidenta salió del despacho del ministro y haciendo gala de una amplia sonrisa expresó a los presentes que el dirigente español había comprendido, al fin, el sentido y alcance de la revolución bolivariana.

Las mismas fuentes del ministerio han trasladado a este cronista que el vicepresidente primero no abandonó su despacho hasta varias horas después, llevando las riendas personal y directamente de la negociación sobre la concesión en exclusiva de la explotación de las reservas petrolíferas venezolanas a favor del nuevo Estado de las Españas.

El presidente felicitó efusivamente al ministro por la gestión llevada a cabo, trasladándole asímismola satisfacción de la vicepresidenta venezolana por la dedicación y atención mostradas a su persona y a la causa bolivariana.

Terminando esta crónica a eso de las tres de la madrugada escucho el timbre de la puerta de mi piso. Y recordando aquella famosa frase de que si en democracia llaman de madrugada a tu puerta es el lechero, me apresuro a enviar esta crónica por internet confiando en que todavía no se han cursado las órdenes y no tendré intervenidas mis comunicaciones.

Con la alegría por la recuperación de la señora vicepresidenta primera, señora Calvo, y la mejoría estomacal que todos refieren del presidente Sánchez, cierro esta crónica del absurdo en la que cualquier parecido con la realidad ha pretendido ser pura ficción.

 

PDA: Protégenos bajo tus alas, San Rafael.

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