A todos los abuelos

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Carta de un abuelo a los “Soldados Sanitarios”

Dice la sabiduría popular que lo más valorado es lo que se ha perdido. Y, también, que  a quien más le  costó disfrutarlo es quien más lo añora.

Por eso los más mayores aportan sabiduría y quietud  en estos momentos de zozobra, angustia y ansiedad por soportar lo inesperado. Ellos que vivieron guerra y posguerra, cartillas de racionamiento, escasez, pérdidas de todo, empezando por la vida de familiares queridos. Y tuvieron agallas para reconstruir, sin rencor y desde la concordia, dejando a las nuevas generaciones el mejor legado.

Las abuelos  que viven solos, sin más compañero diario que la televisión, la radio, su Rosario y una llamada o visita puntual de los hijos, nos transmiten una enorme lección para sobrellevar la situación. Porque ellos sí están doctorados  en confinamiento. Más aquellos que, cuando esperaban recibir después de todo lo que han dado, se han visto obligados a tapar con sus cartillas las carencias que la crisis llevo a los hogares de sus hijos y nietos.    

Por todo ello, da mucha pena leer mensajes, como algunos que aparecen  estos días,  que podrían inducir a que no todas las muertes son iguales según la edad. Algunos hablan de triajes de mayores en los tratamientos como si de una planta de reciclaje se tratase, esto sí se recupera lo que no al “agujero”. Hasta hemos visto la mayor  manifestación de maldad interior que puede arrojar una mente ignorante y asustada, apedreando ambulancias provenientes de una residencia de geriátrica.

¿Cuantos nietos se han propuesto en estos días como primera rutina, más importante que acudir a la multicharla de amigos por el zoom o la sesión diaria de gim en casa, llamar a su abuela para darle un ratito de charla y calor humano?

Carta de un abuelo a los “Soldados Sanitarios”

Sin embargo, los abuelos no pararán de darnos lecciones y motivos para vivir y pelear. Está en  su condición,  y  supone su aportación  para la mejora de la especie, aunque está reniegue de esa ayuda.

Como muestra el “regalito” que  un “abuelo cordobés y español” dejo hace unos días en las urgencias de nuestro Reina Sofía, y que ayer publicabamos  en La Voz de Córdoba. El bueno de Antonio, que así se llama nuestro “abuelo”,  se presento “con tres cajas de guantes “porque no había más en la farmacia y mis posibilidades no son las que quisiera mandaros, para protegeros a todos“ y una nota manuscrita para recordarles que “sois nuestra única esperanza”, que “ no decaigáis “, porque “sois nuestra única salvación… VOSOTROS SOLDADOS SANITARIOS.

Quien nos lo envía, sanitaria ella de abnegado compromiso, resume en una frase el sentimiento de todos: “Por detalles como este, todo  merece la pena”.  

 

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