Martes 24 de marzo (10º día de retiro)…. y yo me quedo en casa.

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Son las siete de la mañana… ya estamos en el tajo.

Nadie en la calle, hoy se ve menos gente y no hay ni ruidos. Espera… hay un poco de de jaleo… son las ocho de la mañana y hay un camión en la plaza. Golpetazo, acaban de tumbar una señal de tráfico, un camión le ha dado un porrazo… otro día no sería noticia pero estamos asomados como si de un espectáculo gratuito se tratara… todos asomados. No pasa… ese camión no pasa. Otra vez, otro leñazo… y la señal en posición supina… vamos a tener que dar un salto para interpretarla. Nada que el camión no entra con el volquete. Si tuviera el traje puesto bajaba y lo dirigía… izquierda atrás… no correr… viene ayuda con un chaleco amarillo, ha cambiado la corbata negra por un chaleco… no somos nadie.

Voces en la plaza. Son las diez de la maña y se oyen voces… me asomo… son dos paseantes de perros que se hablan a gritos… los perros corren en círculo, los dueños se gritan de frente.

Las campanas me recuerdan el mediodía.

Por cierto, siguen pasando cada vez más hombres con la compra, este confinamiento parece que está cambiando algunas costumbres.

Veo a una amiga que está aún trabajando, el otro día llevaba sólo mascarilla, luego mascarilla y guantes… hoy la he visto… y parecía que llevaba una escafandra… todo sea por prevenir.


A las seis me han puesto las tareas… la goma… había una tira elástica que servía de borde de una olla eléctrica y que debía arreglar, nunca había tiempo… mi mujer me lo ha sacado de donde no lo había… indirecta… en el móvil estaba colgada. Intento arreglar esta marmita eléctrica, que ahora no usamos, y no puedo… en fin, cada vez más, pienso que esto es una conspiración para que me ponga al día de lo que tengo pendiente.

Son las siete de la tarde y seguimos con la videoconferencia diaria, que no falte, y es fundamental… aunque sea en la lejanía… algo nos une. Y mi cuñada sigue marcando tendencia. Ha ido a comprar con guantes, las gafas de esquiador y una mascarilla del juego de enfermeras de su hija, sin exagerar… marca tendencia seguro. Es genial

Ocho de la tarde… aplausos y emoción. Ha pasado la policía y ha puesto las sirenas en señal de agradecimiento. Se merecen nuestro reconocimiento, y más.

Otro día más… otro día menos.

Y yo me quedo en casa

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