La escoba

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Amanezco querido diario a tus páginas tras leer que mi hermano Víctor, y Miguel por más señas, me ha soltado un “machista” tras leer, ojear mas bien diría, mi experiencia con los calcetines. Yo también te quiero, Víctor.

Soy el mayor de seis varones, pues la providencia no tuvo a bien  conceder a mis padres (por cierto, a nosotros tampoco) la compañía de una chica, pese a sus múltiples intentos, como refleja el número de vástagos.

Y si todavía el adjetivo proviniese de alguna de mis cuñadas…, y siempre en un afán iniocandi causa, que todas ellas son fantásticas. Pero no, de mi propio hermano y encima el que me sigue en edad. Mi padre va a preocuparse, sin duda.

Minutos después mi compañera del coro, Bélen, me escribe: “Bienvenido al mundo de los calcetines”.

Y no puedo sino pensar en la actitud de ambos al leer la anécdota que relaté ayer en este diario, y que sirve a quien lo escribe para ahuyentar fantasmas, y a lo que se ve, a otros para divertirse. 

Sin duda que mi hermano a escrito con igual alegre intención, pero no quiero ni imaginar que alguien pudiera atisbar, ni siquiera por asomo, que tras el emparejamiento de los calcetines late a modo subliminal un deje machista. Nada más necio.

Pero todos tranquilos, pues con esto de la alteración del eje de la tierra, la escoba va a acabar bariendo sola, como en aquella obra maestra del cine de animación que es Merlin el encatador, en la que tras una frase mágica magníficamente interpretada en el musical, fregona, escoba, cubos, balletas y trapos del polvo, por si, y sin necesidad de tracción humana, masculina o femenina, realizaban las labores del hogar con sin par eficacia.

Hoy he comprobado lo que aprendí ayer de mi compañero de columna ( lean el día 4, del diario de un confinamiento,de Rafael González), y es que la escoba permanece de pie sin mayor técnica en su colocación, motivado dicho fenómeno, casi paranormal, por un cambio o alteración en el eje de la tierra,a que además me cuenta mi cuñado Jesús, que para eso es ingeniero de caminos, que no volverá a producirse hasta dentro de tres mil quinientos años.

Esperemos que algo parecido ocurra con este virus que corona el acongojamiento de gran parte de nosotros, entre cuyos primeros lugares me incluyo.

Y si hubiera un nuevo movimiento en el eje de éste,nuestro planeta, igual nos encontrábamos con que los utensilios funcionaran sin más mecánica que una orden telepática.

Pero claro, si a lo anterior, que ya de por sí escama, se suma la noticia del acercamiento de un meteorito de más de tres kilómetros de longitud a la tierra, según reciente información de la NASA, sólo puedo pensar que no va a haber suficiente papel higiénico en el mercado, por lo que, no es por alarmar, pero deberían tenerlo en cuenta. Yo ahí lo dejo.

PDA: Protégenos bajo tus alas, San Rafael.

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