El gobierno provocador de Pinocho también fracasará.


Pedro Sánchez./Foto: LVC
Pedro Sánchez./Foto: LVC

Lo tengo claro, el gobierno del Presidente menos votado de nuestra democracia reciente es una mala pasada del destino para tocarnos las narices a la gente normal y corriente de España.

Es como el tipo cafre, triste y amargado,  que siempre encontramos en el camino, dispuesto a aguarnos la fiesta. Que si la botella esta mediovacía, que si el cambio climático va a provocar un sunami en Fuengirola, que si la tostada de Mariano  o la caña de Malaparte solo te traerán michelines Pero si  nos descuidamos, el muy canalla, nos envenena la copa, nos quita las llaves del coche, nos sisa la cartera y se va a beber cubalibres y buscar rollo en el Mercado Victoria.  

Hay días que te despiertas por la mañana y todas las teles parecen la “secta de la sexta”, ese pingüe negocio televisivo que saca pasta de la pelea forzada y teatralizada entre las dos Españas.

Solo te dan ganas de oír al Herrera, un rato a Trece, el Coro de La Voz y  ver ganar al Madrid a pesar del VAR que por cierto lo inventó un separatista del barsa y de Podemos, troskista y millonario, pura coherencia.

Es una puñetera pesadilla de cuatro años que el mentiroso de Sánchez nos ha propagado para poder dormir, el  muy canalla, en el colchón de la Moncloa.

Pero debemos retratar su farsa e hipocresía, quitarles el velo de sus mentiras, desarmarlos. Que no!, “rojillos de moqueta, vehículo y escolta oficial y chalete en galapagar”, que con vuestras políticas habéis traído las “manadas”, más violaciones y raptos de niñas que nunca, los mayores índices de violencia familiar desde que tenemos datos estadísticos, el mayor fracaso escolar,  la huida de los clases medias de los colegios públicos, la depresión y hastío de los docentes, la exclusión del discrepante político que habíamos olvidado con la Transición, el odio al contrario  y el blanqueamiento de la ideología más criminal de la historia: el comunismo.

La mayoría de los españoles no os soportamos, no os tomamos en serio y, por mucho que nos empujéis,  no somos de extrema derecha ni ultramontanos. A pesar de que vuestros medios amigos nos tilden así y que, cada semana, nos provoquéis cuando a la Celá le dé un flato o la  señora de Iglesias quiera tapar con una sandez el despido del último sirviente.

Ni a vosotros ni a vuestros delegados de la izquierda local, que os bailan la badana en el salón de plenos de Capitulares, os vamos a tomar en serio. En el fondo sois producto ideológico de aspiraciones totalitarias, asimiladas a los camisas negras berlinesas pero con las maneras populistas de autobuseros caraqueños. Y ya no os quieren ni los vuestros, salvo que haya sueldos de por medio. Sois tontos útiles, de la derecha separatista Catalana y Vasca. Una ruidosa tormenta que amagará y no dejará más que un ligero recuerdo grisáceo y lastimero.

El postzapaterismo ha generado un monstruo, manipulado como un guiñol por un mercenario politólogo, y que durante cuatro años tapará  sus carencias y miserias con conejos de la chistera para provocar, dividir y distraer. Trampa política en la que no se debería caer. Puro trilerismo político para mantener al doctor Falcon en el palmito .

Rubalcaba, en su docta y pragmática  hipocresía,  nos dijo una vez que los españoles no se merecían un gobierno que les mientan. Sin embargo, su corrupción política asoló al PSOE y dejo como herencia  unas siglas, que fueron fundamentales en la construcción de la concordia constitucional, en manos de un Pinocho, inquilino de Ferraz y la Moncloa, con sus pinochitas y pinochitos.

El consuelo, como vengo repitiendo, es que esto sólo dura cuatro años. Y sobre todo, que en la historia de la Humanidad los sátrapas han  ganado batallas pero siempre han perdido las guerras. Esta también la perderán.

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