Libertad de enseñanza es darle a un padre el derecho y el dinero de sus impuestos para elegir colegio


El debate provocado por la Ministra de Educación sobre la libertad de enseñanza, al que se han sumado un buen número de inútiles políticos patrios, reduciendo su perímetro a la prestada en gestión pública directa me ha llevado a recomendar a esa parte de nuestra izquierda de mentalidad guerracivilista que les convendría mirar a  la socialdemocracia sueca y las recetas que han aceptado para salir de la crisis anteponiendo la libertad y los derechos del ciudadano a la forma de prestación de los servicios públicos.

Como se recoge en el interesante ensayo “ España y Suecia: crisis similares, respuestas divergentes“.( Biblioteca Virtual, 2015) del doctor en Historia  Económica Mauricio Rojas las reformas suecas en materia de gestión de servicios públicos “han sido más innovadoras, dando paso a un nuevo tipo de Estado del bienestar que pone al ciudadano y su libertad en el centro, brindándoles a todos una igualdad básica de oportunidades para poder ejercerla.”

El principio político utilizado por el país paradigmático del llamado estado del bienestar se ha basado, según el profesor Rojas en “la separación entre responsabilidad y gestión pública, entendiendo que el compromiso esencial del Estado del bienestar es que a nadie le falten ciertos servicios y seguridades sin los cuales se puede caer en una situación social y moralmente inaceptable de privación y exclusión”.

Para asegurar la universalidad de los servicios públicos y garantizar que nadie quede excluido de la protección del Estado no se priorizó el interés corporativo de los empleados públicos y su lobby sindical, ni tampoco el mantenimiento de  un modelo de organización politico-administrativa sobredimensionado y clientelar, a costa de subidas de impuestos.

Ese fue el gran error de las políticas de Montoro, en los gobiernos de Rajoy, que empujó fuera del PP a gran parte de las clases medias machacadas por la crisis.

Por el contrario, el método sueco consistió en poner el foco en “las preferencias de los usuarios y la eficiencia de los proveedores. Es decir, el Estado del bienestar no tiene un compromiso con la gestión de “lo público”, sino con el acceso de todos los ciudadanos a todo aquello que consideramos imprescindible para una vida digna”. ¿Te has enterado Perico, entiendes ahora porque en Suecia no hay hambre ni carencias de servicios como en Cuba o en Venezuela ?

Toda la  sociedad sueca, derecha e izquierda, sindicatos y empresarios, emprendió  la salida de la crisis con paz social profundizando “en el mayor respeto posible por la voluntad de cada ciudadano acerca de las formas concretas que el mismo debe asumir. Así, las opciones específicas que garantiza el Estado del bienestar dejaron de estar decididas desde arriba, es decir, desde las administraciones públicas, para pasar a ser decididas desde abajo, esto es, directamente por los ciudadanos”

“La forma de lograr este empoderamiento fue creando distintos tipos de subsidio a la demanda, entre los cuales el más eficiente ha sido el sistema de vales o vouchers del bienestar”.

Ahí lo tienen, los suecos salieron de la crisis dando al ciudadano que necesita un servicio público un bono para que elija al prestador, que podrá ser una entidad pública o una privada acreditada para ofrecer un servicio público.

Se imaginan en Córdoba que a un contribuyente le diese el Estado un “bono” para que en lugar de llevar a su hijo al colegio público que le asigna la Junta de Andalucía  lo llevase al Alauda o a Salesianos porque considera que tiene mejor servicio educativo. O que el contribuyente con su “bono” en la mano decidiese operarse de cataratas en la clínica la Arruzafa en apenas 5 días y no  esperar meses para hacerlo en el Hospital público los Morales. Y así con las plazas en residencias de mayores, la atención a personas en riesgo de exclusión…

Pero no, a la izquierda española que está a un siglo de evolución ideológica  de la sueca, ni siquiera les parece que la libertad de enseñanza que recoge la Constitución incluye el libre derecho de los padres a elegir un centro concertado. Las consecuencias: generaciones de jóvenes con una mayor déficit educativo respecto a  los paises más avanzados  de Europa.

Como afirma el profesor Rojas en el ensayo que estamos comentando “las  reformas del tipo realizado en Suecia están destinadas a incrementar la libertad de elección, la diversidad, la competitividad y la equidad del sistema educacional. De esta manera se pondría, finalmente, en manos de los padres y los educandos la tarea de ir reformando, desde abajo y mediante su decisión soberana, la escuela española.”

Viendo el modelo sueco se confirma que la colaboración público privada en el campo de prestación de servicios públicos no solo asegura su universalidad, sino que hace a la sociedad más eficiente.

Posiblemente con el gobierno Frankenstein que nos viene a nivel nacional no se pueda plantear este modelo, pero sí podría avanzar y defender ese  camino el gobierno Andaluz que preside Juan Manuel Moreno.

Aprovechando el debate político abierto con la enseñanza concertada se debería profundizar en la posibilidad de implantación del nuevo modelo  sueco de estado de bienestar. Sería  la gran oportunidad no solo para Andalucía sino para exportar el modelo de éxito al resto de España.

Les recomiendo las propuestas del Doctor Mauricio Rojas para “la reforma integral del sistema español de enseñanza inspirada en las reformas suecas:

• Dar a los usuarios plena libertad de elección del centro educativo, sea este de gestión pública o privada, mediante la creación de un vale escolar que sea igual para todas las escuelas tomando eso sí en consideración las condiciones y necesidades específicas de los educandos.

• Establecer la libertad de creación de centros de enseñanza autorizados con o sin fines de lucro que compitan, en igualdad de condiciones, por la demanda ciudadana respaldada por los vales o vouchers educacionales.

• Conceder libertad a todas las escuelas para perfilar su oferta educacional, con independencia de quién sea su gestor, sin por ello dejar de cumplir con los requisitos mínimos del programa educacional vigente para todo el país.

• Desfuncionarizar la educación de gestión pública, elaborando para ello vías de transición donde el abandono del estatus de funcionario sea optativo y se ofrezcan importantes estímulos económicos para ello. La creación, por ejemplo, de escuelas gestionadas por los mismos docentes que abandonen el estatus funcionarial debería ser potenciada, brindando un fuerte apoyo financiero y profesional a la creación de ese tipo de centros. También se debería apostar una especie de “charter school”, en las que, a condición de abandonar la calidad de funcionarios, se delega la gestión del centro a su personal con amplia autonomía y posibilidades de retener, para beneficio propio, el excedente económico generado por una buena gestión.

• Establecer un sistema general de certificación y control de calidad de los centros educativos, con independencia de quién los gestione y de la parte del territorio español en que se ubiquen. Este sistema debería estipular niveles mínimos de rendimiento para que el centro educativo, de gestión pública o privada, mantenga su autorización. Simultáneamente, debieran establecerse premios de excelencia para aquellas escuelas o institutos que, ponderando las características de su alumnado, sobrepasen notablemente los niveles medios de rendimiento.

• Liberar la enseñanza del intervencionismo y el localismo políticos. Para lograrlo es esencial que el sistema educacional esté regulado a nivel de todo el país por normas comunes básicas que dejen un amplio margen de libertad a los centros para darse un perfil educativo propio. Fuera de estas normas comunes no debe haber más intervención política en los contenidos y formas de la enseñanza. Esta liberación de la injerencia política sería, en las condiciones españolas, una de las vigas maestras para poner la educación al servicio de los ciudadanos y no de las élites políticas”.

Aquí tienen una interesante oportunidad para crecer en Libertad los lideres del cambio Andaluz: PP, Cs y VOX. 

1 Comentario

  1. Lo tienes todo al reves!
    Libertad de enseñanza no es un derecho de los padres, sino de los niños. Y su derecho es a una educación de arco iris, donde reciban todo la información para que sus mentes imparciales forman sus propios decisiones, no las indoctrinas que ya han sufrido sus padres.

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