Documentación para la práctica de la Caza


Es el Decreto 126/2017, de 25 de julio, por el que se aprueba el Reglamento de Ordenación de la Caza en Andalucía, el que regula, en su artículo 75, los documentos necesarios para la práctica de la Caza en nuestra Comunidad autónoma.

En primer lugar, nos remite a la tarjeta acreditativa que habilite su habilitación como persona cazadora, donde figura el NIR, que deberá estar inscrito en el Registro Andaluz de Caza y Pesca Continental.

La licencia de Caza también es documento indispensable para esta práctica, existiendo diversas modalidades de la misma, con el empleo, o no de armas de fuego, según la modalidad practicada, y con vigencia de uno, tres o cinco años. Esta licencia de caza se obtendrá conforme con lo dispuesto en el Decreto 272/1995, por el que se regula el examen del cazador y pescador, el Registro Andaluz de Caza y Pesca Continental y la expedición de dichas licencias.

La licencia de armas, expedida por la Intervención de Armas de la Guardia Civil, nos habilitará para el empleo de las correspondientes armas.

También el seguro obligatorio de responsabilidad civil es necesario en el caso de portar armas, pudiéndose suscribir de manera accesoria, por un importe superior de R.C. superior a la obligatoria.

Esta documentación deberá ir acompañada del documento que acredite nuestra identidad, así como el permiso de caza otorgado por la persona o entidad titular del aprovechamiento cinegético del acotado, salvo que se esté acompañado por el propio titular o su representante legal.

En los casos en que la actividad se realice en cotos cuya titularidad corresponda a la Federación Andaluza de Caza, o cualquier otra entidad deportiva andaluza federada, se deberá portar también el documento acreditativo de pertenencia a dichas entidades.

Además, en el caso de utilización de medios auxiliares de caza, entre los que se incluyen los perros de caza, de rastro, de cobro, muestra, rehalas, aves de cetrería, reclamos vivos para aves acuáticas, machos de perdiz roja o palomas torcaces, se estará obligado a cumplir con lo previsto en la normativa correspondiente, en materia de registro, identificación, sanidad, animales potencialmente peligrosos, bienestar animal y transporte y, en el caso de las rehalas, también la desinfección de vehículos.

Como vemos, una prolija lista de documentación que demuestra, una vez más, el alto nivel de exigencia normativa que se nos pide a los Cazadores en el ejercicio de la actividad cinegética, en contrapunto a otras actividades del Mundo Rural (senderismo, ciclismo de montaña, etc), que no “gozan” de tantos requisitos para su práctica.

Con razón alguno dice “que el campo es de todos” (pero los papeles sólo los llevan los cazadores

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