Ocultismo en Córdoba

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Al entrar el otoño de verdad, fresco, nubes y algunas lluvias, mi jefa me encarga unos reportajes sobre Ocultismo en Córdoba, que tienen muchos lectores.

Participo en pavorosas rutas nocturnas de ocultismo y leyendas de la Córdoba Misteriosa. Y visito tiendas esotéricas, donde venden aceites para rituales, amuletos y talismanes, bolas de cristal, barajas de tarot, velones, péndulos…

Me entero del primer caso: Laura, una pobre viuda que vive en el vetusto barrio de la Magdalena. Me lo cuentan las vecinas, mientras Javier Lazo graba con la cámara.

Una tarde, cuando la desdichada se dispone a subir a la azotea para tender la ropa, que está justo arriba, oye pisadas en el techo; algunas graves, de adultos; otras ligeras y rápidas, como de niños. Piensa que es alguna vecina del bloque, que también está en la azotea con sus niños pequeños, tendiendo la colada de la familia. Laura sube a la azotea con su canasta de ropa, dispuesta a saludar cariñosa a sus vecinas.

Unos instantes después llega a la azotea. No hay nadie.

Desde entonces, oye con frecuencia pisadas bulliciosas en la azotea, por la tarde, de noche. A veces sube corriendo sólo para comprobarlo: No hay nadie.

La infeliz Laura se entierra hoy. Las vecinas acompañan el sepelio.

Yo, ni creo ni dejo de creer. Consigo que me dejen entrar en el piso de Laura. Tras esperar un buen rato, oigo pisadas en el techo. Lazo graba los sonidos.

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