Toda prudencia es poca


En muchas ocasiones nos hemos manifestado, en diferentes foros, sobre la obligación que tenemos los Cazadores de mantener las más elementales normas de seguridad en el ejercicio de la actividad venatoria. El mero hecho de portar un arma en nuestras manos, nos debería hacer recapacitar y llevarnos a una práctica segura de la Caza.

Nuestro ordenamiento jurídico, y concretamente el Reglamento de Armas es uno (si no el que más) de los más restrictivos de todos los países de nuestro entorno; pero ello no sirve si en el manejo diarios de dichas armas no extremamos las precauciones.

Previamente a la publicación del vigente Reglamento de Caza, aprobado por Decreto 126/2017, de 25 de julio,manifestamos contundentemente ante la Consejería competente en materia de Caza (entonces de Medioambiente), nuestra oposición a la redacción del artículo 90.2 de dicho Reglamento, que de hecho permite la presencia de “dos o más cazadores con su respectivas armas” en el puesto, siempre que no se incurra en el caso de puesto doble o puesto desdoblado. Entonces nos pareció un despropósito supino, y a día de hoy nos sigue pareciendo inaudito que puedan asistir, por ejemplo, a un puesto de montería más de dos cazadores con sus respetivas armas.

Además , la actitud de muchos desaprensivos tampoco ayuda a evitar peligros para ellos mismos y para sus compañeros de jornada cinegética. A diario somos testigos del poco o nulo civismo de algunos que no dudan en moverse de sus puestos con sus armas incumpliendo la ley y poniendo en serio riesgo a sí mismo y a los demás.

No debemos olvidar tampoco que la ley nos obliga también a portar una prenda reflectante en las jornadas de caza mayor en mano y en el resto de modalidades de puesto fijo. También es necesario recordar la normativa que trata sobre las zonas de seguridad y sobre la colocación de los puestos fijos en modalidades de caza mayor y ojeo.

Pero todo lo anteriormente expuesto es irrelevante si los cazadores obviamos dos principios que deben regir la práctica cinegética: prudencia y sentido común.

Por el bien de todos, no lo olvidemos.

 

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