Día 8 de marzo. ¿Día de la mujer?


Hace más de 100 años, se instauró el 8 de marzo para celebrar el Día de la Mujer en algunos países del norte de Europa. Lo que comenzó pretendiendo ser un homenaje a la mujer trabajadora ( y yo me pregunto ¿han existido muchas mujeres que no han trabajado o bien que no cobrasen por hacerlo?) se convirtió, años más tarde, en un día en pro de los Derechos de la Mujer. Y el objetivo principal era denunciar la gran cantidad de situaciones discriminatorias en que se encontraba ésta en relación al hombre sobretodo en el campo laboral.

¿ Y habrá algo más discriminatorio que establecer un día concreto para la mujer, sólo para la mujer? Creo que con ello nos estamos discriminando nosotras mismas.

He de confesar que en mis tiempos jóvenes fui reivindicativa  y protestona en cuanto al trato que recibíamos las mujeres en relación al sexo contrario, me afectaba fundamentalmente en el horario de llegada a casa, el poder salir hasta determinadas horas (que no digo cuáles porque seguro habría más de uno que no se lo creería), el recoger y ayudar en casa y cosas así. Nada en campos más importantes como los estudios o mi posterior incorporación al mundo laboral, en el que nunca me he sentido discriminada ni en trato ni en sueldo por ser mujer.

Lo cual no significa que no las haya y que quede todavía un largo camino que recorrer para conseguir la equiparación de todas las personas, con independencia de su sexo. Y en relación a la mujer, una mayor y mejor política de protección durante el embarazo y la época de la infancia de sus hijos y en el acceso a los puestos ejecutivos y de alta dirección reservados hasta ahora al sexo masculino casi en su totalidad.

No es cierto todo lo que se dice sobre las desigualdades entre hombres y mujeres, pero sigue habiéndolas y muchas, y eso que las nuevas generaciones van llegando con una visión de la vida muy distinta  y considerando cada vez más igualitaria la vida entre el hombre y la mujer, tanto dentro como fuera de la casa.

Otra cosa que me sorprende y muchísimo es el afán en la utilización  y uso de un lenguaje igualitario, con la riqueza que tiene el nuestro para expresar distintas realidades y lo ridículo que suena el utilizar el femenino en nombres que son de género masculino y que forman parte de nuestra cultura . Por no hablar del  vestir de una manera determinada en ferias y festejos para parecer que somos iguales, como que no. Y es que yo lo pienso, no somos iguales. Sí que tenemos la misma dignidad y los mismos derechos y deberes fundamentales. Pero no, no soy un hombre ni quiero serlo, ni quiero parecerme a él más allá de lo que acabo de señalar. Yo me siento muy mujer y me gusta ser femenina, y ponerme la ropa que me apetece y que considero que me va bien.

No, no soy hombre, ni quiero serlo. Súper contenta de ser mujer, y de no querer celebrar un día en el que aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, se ha redactado un panfleto en  el que se convoca a una huelga el 8 de marzo donde se recogen gran cantidad de ideas, slogans y quejas que hacen pensar que detrás de este día de la mujer en que la reivindicación principal era la igualdad salarial de las mujeres, se esconde la imposición de la ideología de género, muy explotada en estos días, un reclamo a la defensa de la libertad para abortar cuando y como cada una quiera y otras “perlas” que nada tienen que ver con  esa primera convocatoria del Día de la Mujer.

Y esto sólo sirve para seguir discriminándonos a nosotras mismas.

 

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