Fitur ¿De qué sirve?


Hablar de Córdoba y de su situación, según nuestra corporación municipal, es abundar en un tema más que traído y llevado en nuestra ciudad, y mucho más en estos días en que se ha celebrado la feria internacional de turismo, Fitur.
A nuestra Sra. alcaldesa, Isabel Ambrosio, no le duelen prendas a la hora de hablar de Córdoba, se le llena la boca, como no podía ser de otra manera. De lo importante que es nuestra ciudad, donde, según dice repitiendo a numerosos demagogos, que no a auténticos historiadores, han convivido y conviven las tres culturas, estas que representan a las tres grandes religiones monoteístas: judaísmo, cristianismo e islamismo.
Alega que “hoy perseguimos mantener con manifestaciones tan impresionantes” como la Semana Santa, que “desfila por una judería y hace estación de penitencia en una mezquita y una catedral”. Ha acentuado también la importancia de las Noches del Ramadán y el Otoño Sefardí, poniendo estas manifestaciones al mismo nivel y como ejemplo de la “convivencia” entre ellas.
Cierto es que hubo un tiempo en que más que convivir, malvivieron juntas en tiempo y lugar. Pero hoy, por mucho que le pese, no conviven, aunque intente justificarlo explicando que los pasos cristianos de Semana Santa “desfilan” por la judería y hacen estación de penitencia en la Mezquita. No señora, la judería fue barrio/ gueto en el que estaban, poco más o menos, encerrados los judíos, y que desde hace siglos es habitado por cristianos. Por tanto, los pasos de Semana Santa, procesionan por esas calles de Córdoba en su mayoría habitadas por cristianos. Igual ocurre con su justificación de convivencia y tolerancia diciendo que hacen estación de penitencia en la mezquita, que lo fue hace otros pocos de siglos, y que lo fue por mucho menos tiempo que lo que lleva siendo, primero basílica y luego catedral cristiana, mantenida y dirigida por la Iglesia Católica, aunque le pese en el alma.
Pero no voy a seguir con la polémica de la “¿convivencia?” de las tres culturas, esto necesitaría que algún docto en la materia se lo pudiera explicar despacio y claro para que lo entienda de una vez y no recurra, al igual que la mayoría de los políticos de su posición a semejante falacia de manera continuada.
Nuestra alcaldesa intenta vender Córdoba, hace relación de todos y cada uno de los monumentos importantes que se ofrecen al turista y por los cuales estos elegirían venir a esta preciosa ciudad, haciendo hincapié en los que a ella más le interesa, y esto es lógico.
Este fin de semana hemos conocido de primera mano, que esto también es demagogia. El sábado, día 20 de enero, a las 4 de la tarde cerraba las puertas el Alcázar de los Reyes cristianos, anunciando que ya no se abriría hasta la mañana del domingo, información que no era la que ofertaba la página web de dicho monumento que reseñaba que estaría abierto de 8,30 de la mañana a 20´15 de la tarde ininterrumpidamente, con un gran número de visitantes reclamando la posibilidad de poder ver el monumento y protestando por la falta de formalidad en el cumplimiento de los horarios.

No queda aquí la noticia, a medio día del domingo, se cerraban sus puertas y ya hasta el martes. No quedando monumento visitable más que la Catedral.
Yo invito a la señora alcaldesa a que antes de ofrecer sepa de lo que dispone. Son muchas las críticas que se vierten sobre este tema en Córdoba, ni museos, ni monumentos, ninguno de los gestionados por los poderes públicos suelen respetar horarios y permanecen cerrados en días de fiesta y puentes que pueden ser cruciales para las visitas turísticas.
Pero luego estos se permiten el lujo de hacer críticas feroces a la Iglesia, que sí que cumple y sí que lo tiene todo preparado para acoger a cualquier visitante cuando así lo ha ofertado, todos los días del año y en el horario previamente establecido.
Fitur, de qué sirve?

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