El orgullo de ser persona


Me negaba, me repetía mil veces que no, que no escribiría sobre ello, porque lo hiciera como lo hiciera saldría mal parada. Que es un tema delicado y muy de actualidad y que como tal está estudiado y analizado por personas mucho más preparadas que yo, para dar una visión más objetiva y profesional sobre el tema.
Como habréis deducido, lo que me trae en jaque y que me he resistido tanto a comentar, es la celebración del orgullo gay. Pero luego, cuando estaba sopesando pros y contras, me he preguntado a mí misma el por qué de esta inseguridad, por qué temo ser analizada o criticada por mis opiniones sobre este tema; lo podría ser igualmente sobre cualquier otro que ya haya escrito o que pueda escribir en un futuro. Por qué estos temores para tratar de pasar desapercibida en opiniones que pudieran ser molestas para alguien. Pero a la vez me pregunto, ¿ y mi libertad de expresión sólo está para escribir de aquello neutral que no pueda sentar mal a nadie? ¿no es más propio el poder hablar de cualquier tema, siempre desde el respeto máximo e intentando no herir, pero desde mi punto de vista?.
Y después de tantas preguntas, de tantas cuestiones sobre si sería conveniente o no, o si me estaría metiendo en un tema que me queda muy grande, he decidido que por qué no, que justo eso es lo que se persigue con estas manifestaciones reivindicativas, que sea un tema como otro cualquiera, que pueda ser tratado sin temor, sin miedo, sin vergüenza al qué dirán sobre lo que opino.
Con gran tristeza en estos días he ido oyendo en telediarios y en programas de diversa índole cómo se estaba desarrollando sin ningún problema la grandiosa fiesta a nivel mundial que convertía Madrid en capital del Orgullo Gay. Con tristeza porque yo opino que todo lo que se reivindica de ésta manera deja de tener sentido. Que el tener una condición sexual sea objeto de discriminación de cualquier tipo es tan malo como que exista discriminación por tener una enfermedad determinada, haber nacido en un lugar distinto, tener creencias religiosas o pertenecer a cualquier colectivo que no es el mío.
Nadie debería discriminar a nadie por ninguna razón, y es cierto que las personas de tendencias sexuales “distintas” se han visto y aún se ven en numerosos lugares, analizados, criticados, valorados y juzgados por otros muchos. Pero en esto pienso como con el día de la mujer trabajadora ¿ no es ya una discriminación en sí misma tener un día para la mujer trabajadora?, ¿ no existe un día del trabajador que engloba a todas las personas?. Nosotros somos los que establecemos esta discriminación en cuanto no queremos la igualdad, sino algo distinto.
Viendo ciertas imágenes y videos que andan por las redes sociales, no estoy para nada de acuerdo en que la semana de celebración del orgullo gay haya transcurrido sin incidentes. Para mí ya es un incidente, y muy serio, que el reivindicar una condición sexual vaya acompañado de falta de ropa, movimientos obscenos, expresiones soeces, en definitiva falta de respeto hacia uno mismo y hacia los demás. Esto toda la vida se ha entendido como educación. Y no creo que los que quieren que se les tenga la misma consideración que a los demás, les favorezcan estas muestras de “animalismo”. No todo vale en el ser humano. Nuestra razón nos dota de la capacidad para determinar lo que está bien y lo que está mal y no pueden vendernos que todo es bueno.
Ayer, durante el telediario de la noche, salió hablando la gerente de una librería Gay. No salía de mi asombro. ¿Una librería gay? Sí, y una tienda de ropa interior gay, y una cafetería gay, y …… buscando la igualdad y discriminando hasta en el más mínimo detalle.
¿No leen los gay los mismos libros que los heterosexuales?¿No acuden a las mismas cafeterías? Discriminación pura y dura, pero realizada por ellos mismos para ellos mismos.
Desde otros ambientes también podemos hablar de discriminaciones. Por ejemplo la que yo siento por ser cristiana, católica y practicante. Total respeto por todas las representaciones que vimos ayer en la “cabalgata” del orgullo. Pero, qué ocurre cuando los católicos queremos una “cabalgata” de los Reyes Magos al uso, qué pasa cuando queremos manifestar nuestra fe con los belenes o con los pasos de Semana Santa. Ahhh, esto no es actual, ni moderno, ni nos convierte en la capitalidad mundial de nada. Aquí nos toca callar, para no ofender, para no señalarnos, somos arcaicos, tradicionales, vetustos.., y si me apuran fascistas y no se cuantos “calificativos” más.
Libertad para todos, de expresión en todos los sentidos, demostremos nuestro orgullo. Pero yo añadiría más. No tendríamos que manifestarnos sino para reclamar TODOS nuestro orgullo de ser PERSONAS, cada una como es. Nos debería dar igual la tendencia sexual, la fe, la raza, la nacionalidad…., tantas y tantas cosas que solemos olvidar!!!!!
Yo reivindico mi orgullo de ser persona, como tú, y como tú y como aquel. Como todos y cada uno de los seres humanos del planeta.

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