¡¡¡¡Adelante campeón!!!!


A pesar de estar disfrutando estos días del puente de Andalucía de un maravilloso viaje con familia y amigos en una ciudad preciosa, en la tarde del sábado, recibo la noticia de la muerte de Pablo Ráez, que hizo que se ensombreciera el ambiente distendido y festivo que teníamos en el grupo. Pablo, el joven malagueño que ha movilizado el corazón de miles de personas en todo el mundo con su actitud ante la vida, o mejor dicho, ante la muerte.
No, no lo conocía personalmente, pero desde hace algunos meses su testimonio a través de las redes sociales me conmovió en lo más profundo. No tanto porque contara su relación con la maldita enfermedad, sino por su postura ante ella. Y me hizo seguidora, o más bien dicho, fans suya. He de reconocer que sucumbí ante sus reflexiones, que buscaba ansiosa su testimonio en facebook y puedo decir que desde entonces me siento mejor persona. Fue capaz de hacerme ver lo importante que es pensar en los demás, en la suerte que tenemos de disfrutar de la vida, en cómo caemos en cada minuto en quejarnos de lo que tenemos y no tenemos sin valorar cada segundo de vida, cada aliento que se nos concede.
Él, que conocía quizás demasiado bien su situación, era capaz de hacernos ver a aquellos que, al menos de momento, nos encontramos bien de salud, lo importante que es la vida.
Independientemente de contarnos su experiencia personal, todos sus testimonios iban enfocados a promover la donación de médula, y aunque gracias a sus publicaciones encontró una donante que hizo que renaciera su esperanza de poder recuperar la salud después de una primera donación de su padre que no tuvo éxito, no cejó en su empeño de mover corazones para que las donaciones se multiplicaran.
No estaba tan preocupado en él como en la cantidad de gente que podría salvarse, si todos actuásemos de manera diferente en lo relativo a las mismas.
En una de sus últimas intervenciones en las redes sociales manifestó que “todos deberíamos ser más felices y ver realmente lo que estamos haciendo por y para el mundo, tenemos que empezar a darnos cuenta de la importancia que tienen realmente las cosas y valorar las verdaderamente importantes…”
¿Cuántas veces hemos hecho el propósito de mirar los problemas desde otra perspectiva o intentar considerar problema lo que realmente es y no todo aquello que a nosotros nos trastoca? Pero a veces tenemos que vernos ante una situación como la de Pablo para saber lo que realmente importa y valorar la vida.
Desde mi posición de madre puedo suponer, sólo suponer, lo que esos padres estarán pasando, pero a la vez, creo que junto al tremendo dolor, estarán llenos de un orgullo aún mayor. No es poco lo que su hijo ha conseguido, es más, creo que seguirá consiguiendo, removiendo conciencias y llamando a las cosas por su nombre.
Adelante Pablo. Adelante, desde el cielo sigue transformando corazones. Para muchos eres un héroe, para mí un auténtico campeón.

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