En el mismo barco


Estaba deseando de que llegara la fecha en que celebra la Iglesia el día de la familia por tener una escusa para escribir sobre ella, y decir que yo, tengo una magnífica, formada por todos los que venimos de los mismos abuelos, padres, tíos y demás, es decir genética, y por todos aquellos que Dios ha querido ir poniendo en nuestro camino y se han ido montado a lo largo del tiempo en el mismo barco e ir sumando fuerzas.

Sinceramente no me gusta presumir, pero si hay algo de lo que pueda hacerlo, y además con orgullo, y por qué no decirlo, hasta con cierta vanidad, es de mi familia.
Y de eso iba a ser mi artículo. Intentar trasladaros lo que es para mí y lo que yo siento sobre el tema.
Pero algo ha cambiado en muy pocas horas y lo que pensaba contar desde la alegría y el orgullo, hoy lo escribo con dolor aunque también desde la esperanza.
Con dolor porque acaba de morir la madre de una amiga de mi hija, amiga a la que consideramos parte ya de esta familia, porque comparte no solamente la ropa y horas de estudio, salidas a tomar algo después de una jornada de Universidad, sino su día a día, con lo bueno y lo malo que conlleva, y que hace que se entiendan y se quieran más como hermanas que como amigas y que se haga extensivo a todos los demás miembros. Otra que está en el mismo barco.
Una madre joven, con marido y tres hijos, una familia en la más amplia extensión de la palabra, buena, entrañable, tradicional (perdón a aquellos que se sientan disgustados con estos adjetivos, no son políticamente correctos, ya se que no se lleva esta consideración, pero es la que yo tengo y siento). Una familia como yo las entiendo, como pilar de la sociedad. Unos padres desvividos por sus hijos, por sus estudios y su formación, dedicados por entero a su educación.
Su marido y sus hijos la han estado arropando desde el día en que ingresó, y aunque nada hacía preveer este desenlace, ahí están, sumidos en un profundísimo dolor, deshechos en lágrimas, pero firmes como una roca, apoyándose los unos a los otros y sosteniéndose en estos tristes momentos.
Y es de aquí desde donde nace mi esperanza. Hoy que la familia está vituperada y maltratada en todos los sentidos, hoy que están intentando atentar tan fuertemente contra ella desde todos los flancos, hoy más que nunca, se pone de manifiesto la necesidad de seguir creyendo en ella como célula fundamental y básica de la sociedad.
Ahora, ante el avance de la cultura relativista, se quiere desintegrar la familia con base en la matrimonio entre hombre y mujer. Surgen voces que señalan que esta relación es forzada y determinada por los propios padres desde el nacimiento de sus hijos. Hoy quieren hacernos ver que no nacemos hombres o mujeres, que todo vale, y que la familia puede ser sustituida sin ningún problema por cualquier otro tipo de asociación o unión.
Me considero una persona de mentalidad abierta. Asumo y respeto profundamente la relación y el amor que pueda existir entre personas, que por el mero hecho de serlo tienen toda la dignidad del mundo y todos los derechos que les correspondan como tales. Pero basta ya de intentar confundir sobre todo a la juventud.
Para poder tener una sociedad firme en valores, que sepa luchar por lo que le corresponde a cada uno, no hay más opción que seguir apostando por la familia y todos los beneficios que esta reporta a la sociedad.
Ojalá todos pudiésemos disfrutar de una familia como centro de amor donde se crían y educan a los hijos para enfrentarlos a lo que depara la vida. Nos iría seguro, de manera diferente.
La tristeza y el dolor rebozan hoy en los corazones de esta familia y en los nuestros al sentirlos tan cerca, que ha perdido a la madre, que ya está en el cielo, pero seguro que el consuelo de tenerse los unos a los otros hará que puedan salir hacia delante y saber que el amor de ella los seguirá uniendo y protegiendo de por vida, sabiéndose componentes de la familia que ella y el padre formaron hace años; y para lo que quieran y necesiten con esta otra familia que los sienten ya como una parte de la misma.

1 Comentario

  1. Gran articulo a la Familia como dice el Papa Francisco en el inicio de su oración a la Familia Crisitiana
    Jesús, María y José
    en vosotros contemplamos
    el esplendor del verdadero amor,
    a vosotros, confiados, nos dirigimos.
    Santa Familia de Nazaret,
    haz también de nuestras familias
    lugar de comunión y cenáculo de oración,
    bonito articulo
    A. Caro

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