La tecnología digital


Esta semana voy a ser osada. Voy a tratar de un tema espinoso para mí y por el que muchas veces me siento “cuestionada y criticada”. La tecnología digital y su importancia en la educación y en el aula.
Es cierto que no se puede cerrar los ojos, o lo que es peor aún, la mente, a los grandes avances de la sociedad. Y uno de ellos, quizás el más importante de los últimos tiempos por la impronta que está dando a todo y a todos lo que nos rodean es el desarrollo de la tecnología y más concretamente la digital.
Que ha mejorado la vida social, sentimental e incluso la intelectual de nuestros adolescentes y jóvenes es más que evidente, aunque con muchas puntualizaciones. Hemos de tener en cuenta también la cantidad de fracasos en todos estos campos que se están produciendo.
Por no hablar de la amistad. Concepto que ha cambiado considerablemente con el desarrollo digital. Antes con tres o cuatro amigos buenos te sentías tremendamente afortunado. Eras feliz, tenías con quien salir, conversar, discutir, pasar un buen rato, practicar tu deporte favorito o ir de bares a tomar un cervecita. Hoy presumimos de tener 200 o 300 amigos por Facebook, a los que ni siquiera hemos visto ni una sola vez en nuestra vida, pero son nuestros amigos…., con los que no hemos compartido más momentos que darle a un me gusta, a una foto o a un comentario y a los que con casi toda seguridad, no veremos nunca .
Pero no voy a ser derrotista, no. No puedo negarme a la evidencia. Todo está lleno de tecnología, tecnología digital, que lleva a los padres de bebés a dar a sus hijos un móvil o una tablets con pocos meses de vida para que se distraigan y no molesten; para que abran la boca sin darse cuenta y mientras ven unos dibujos vayan tragando la comida como los pavos o que el regalo preferido y más solicitado por los niños que van a hacer la Primera Comunión sea un móvil (con 8 años).
Porque no podemos discutir lo “necesario” que es para los niños de esta edad contar con móvil. A ver, si lo tienen todos…, ¿no le vamos a regalar uno?
Hoy se está demostrando ya, que el uso de estos aparatos retrasa la madurez de niños, adolescentes y jóvenes, que les impide concentrarse y aprender. Que para aprender a leer y a escribir lo fundamental es un lápiz y un papel y un buen profesor al lado que te dedique el tiempo que necesitas. A esto es a lo que yo llamo tecnología, aunque es evidente que no digital, sino tecnología pedagógica.
Psiquiatras y neurocientíficos se posicionan en la actualidad, y no dando simples opiniones, sino recogiendo pruebas durante años sobre los efectos de la introducción de la tecnología digital en las aulas y demostrando que perjudican seriamente al aprendizaje.
Afortunadamente los profesores todavía tenemos mucho que decir y que hacer en las aulas por nuestros alumnos. Estos necesitan que alguien vaya estructurando lo que van aprendiendo y estableciendo relaciones que van más allá que lo aportado por un ordenador. Los niños, adolescentes y jóvenes, necesitan de un buen educador que no solamente transmita conocimientos, sino valores, experiencias personales y ejemplo de vida.
Es muy triste ver hoy cómo los niños que no tienen en sus manos un móvil, tablets o un ordenador no saben qué hacer. Y cómo se encuentran aislados delante de sus pantallas.
Pantallas de móvil, de tablets, de ordenadores, de TV, ….., consumen la vida delante de pantallas que les aportan obesidad, depresión, insomnio y aislamiento total con el resto de integrantes de la sociedad, empezando por los miembros de sus familias.
Para todo hay una edad adecuada. Y no, no voy a negar que la tecnología digital es muy importante, pero los adultos hemos de saber cuándo y cómo se le ha de dar a un niño o adolescente, hemos de acompañarlos para su buen uso y no para su abuso. Contemos con esta tecnología como un medio que puede acompañarnos en el aprendizaje, pero nunca, nunca, como sustituto de las personas.

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