“Un sueño hecho realidad”


Con esta expresión inauguraba el tenista Rafa Nadal el pasado 19 de octubre en su ciudad natal, Manacor, la academia que lleva su nombre y donde se combinará la enseñanza del tenis y una pormenorizada y selecta educación. Este proyecto es fruto de un duro trabajo realizado por el deportista y su equipo durante muchos años.
Al igual que otros deportistas de élite, renombrados artistas, actores famosos y reconocidos y gente que durante su vida ha alcanzado una posición económica bastante favorable, Nadal ha conseguido, con muchísimo esfuerzo, trabajo y sacrificio, una nada despreciable situación económica.
Pero no son tantos los que deciden dedicar una parte muy importante de sus ingresos en favor y beneficio de los demás. ¿Y dónde invertir mejor que en educación? El futuro de la sociedad se encuentra en los niños, adolescentes y jóvenes de hoy. Por tanto, es una inversión con proyección de futuro el intentar formar personas capaces y con conocimientos fuertemente arraigados en valores tan importantes como puede transmitirles el conocimiento tradicional con el deporte, que se convierte es una herramienta efectiva para la educación al fomentar valores y habilidades de manera sana y divertida y que les serán de gran ayuda durante toda su vida.
La práctica del deporte puede servir para generar capacidades de autoconocimiento, disciplina, tolerancia, honestidad, respeto, solidaridad, paz, convivencia. Según los estudios realizados al respecto, los niños que practican un deporte suelen tener más alta la autoestima, sufren menos depresión y ansiedad, reducen los trastornos del sueño y otras muchas alteraciones. Practicar deporte de manera regular estimula a los jóvenes deportistas a ser más organizados, estructurados y menos propensos a caer en malos hábitos. El deporte es un factor de desarrollo de la persona pudiendo posibilitar al niño o joven a abandonar ciertas realidades personales o sociales poco favorables.
¿Hay alguien que pueda poner alguna pega a la inclusión del deporte en la educación?. Pues esto es lo que quiere conseguir Nadal con la fundación de su centro.
Y es que él es un sueño en sí mismo. Cualquier niño que tenga la enorme suerte de poder estar en esta escuela tendrá de ejemplo a una persona íntegra y cabal. Un deportista que lo ha dado todo en las pistas, en la mayoría de las ocasiones con resultados positivos y otras no, pero defendiendo siempre los colores de la bandera de su país, respetando al máximo las decisiones de los jueces, no criticando jamás a sus compañeros o a sus contrarios, que a veces han tenido una actitud hostil hacia él.

Si la educación se transmite sobre todo con el testimonio de vida, dando razones y ejemplo con el actuar del educando, qué buen maestro sería Nadal.
Ojalá hubiera mucha gente que tuviera también este sueño!!!!!!.

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