Un libro: un tesoro


Y no podía ser de otra manera, sigo con el importante tema de la educación, hoy desde uno de sus instrumentos más importantes y atractivos: el libro. Y habrá como en todo, quién no esté de acuerdo conmigo y no pueda entender lo que digo. ¿Un libro un tesoro? Pues sí. Para mí uno de los tesoros más importantes de mi vida lo constituye mi biblioteca, todos y cada uno de mis libros, a los que trato como auténticas joyas, por lo que encierra cada uno en su interior.
¿Hay en el mundo algo más fantástico, más fabuloso que un libro con la posibilidad de transportarnos a otros lugares, a otros mundos, a otras historias?
Abrir un libro y disponernos a recorrer sus líneas no es para todos un placer, sino que para algunos constituye una auténtica tortura, al presentarse la lectura como una acción complicada, trivial y aburrida. Entender un planteamiento, seguir el argumento y captar todos los momentos por los que discurre una historia, a pesar de que pueda ser sencilla, implica vencer muchas dificultades y estar dispuesto a seguir con atención las señales, las pistas, estar atento a las palabras, intentar entender el doble sentido o el simple de lo que dice o lo que calla el autor.
La lectura puede ser fuente de momentos interesantes, reflexivos, liberadores, placenteros, de toma de conciencia, puede hacernos ver la vida de un modo diferente, interesante, o en el peor de los casos, fuente de las más torturantes e inquietantes emociones. Es cierto que cada uno somos únicos e irrepetibles y nuestras sensaciones ante las mismas cosas pueden variar como la noche al día.
Abrir un libro puede convertirse en una auténtica aventura. ¿Cuántas veces hemos cogido uno y no hemos podido soltarlo hasta que lo hemos terminado y hemos sabido qué pasa? Pero esto sucede generalmente cuando la lectura es voluntaria, cuando se despierta nuestro interés y nadie ni nada nos obliga a leerlo. Por eso nuestros alumnos, ante los títulos recomendados a principio de curso para su lectura obligada, se sienten aterrorizados, ¿cuántos libros?¿es obligatorio leerlos todos?¿no podemos utilizar los resúmenes del Rincón del Vago? La lectura obligada se torna en una dura carga, pesada y aburrida.
Por tanto, lo ideal sería que fuésemos capaces de transmitirles todas las posibilidades que encierra un libro; qué nos puede hacer pensar, sentir, vivir una historia apasionante. Cómo podemos meternos en la piel de un personaje determinado, encariñarnos con otro, que se nos haga odioso y hasta temible aquel otro.
Pero de lo que no hay duda es de que ya, nada será igual. Después de haber leído un libro, después de haber formado parte de su historia, ya no seremos las mismas personas, sobretodo si hemos acudido a la lectura con una actitud de búsqueda, de aventura, de riesgo. Somos capaces de incorporar a nuestras vidas lo leído, o de rechazarlo porque es el sentimiento transmitido. Además de multitud de consecuencias que se derivan de la lectura de un buen libro. Aumenta, sin lugar a duda nuestro vocabulario con palabras nuevas, construcciones literarias elegantes y nuestras expresiones se formulan de manera más certera; incorporamos nuevas ideas a nuestros saberes, aún a riesgo de poner en peligro las que teníamos como propias.
Pero hemos de preguntarnos cómo presentamos a los niños la lectura, como algo agradable, emocionante, placentero o más bien como algo tedioso, aburrido y cuyo cumplimiento les perturba y roba el sueño.
Hoy hemos de luchar con un gran enemigo de los libros. El lenguaje utilizado, la historia buscada, se viste hoy con el lenguaje utilizado por la TV, la Radio, la Web, las Redes Sociales, etc. los medios impresos son cada día más escasos. El placer que suponía la lectura de un libro se sustituye hoy por un buen rato, o muchas horas delante de las pantallas de los Smartphones, las tablets, los ordenadores o los televisores. Y no están mal, pero sólo exigen al espectador pasividad, rara vez y en muy contadas ocasiones, les supone algo de reflexión o razonamiento. Aunque hemos de señalar que también son instrumentos muy válidos para la transmisión de información. No se puede negar que las nuevas tecnologías de la información y comunicación cumplen un papel preponderante. Pero tampoco podemos negar que no todo el mundo está preparado para procesar este tipo de información, no todos somos capaces de transformarla en algo valioso para nosotros y para toda la Sociedad.
En cambio, un buen libro, es capaz de entretenernos, de transportarnos a otros lugares, de hacernos protagonistas de otras historias, capaces de conocer nuevas palabras, crear imágenes propias, admitir o rechazar las ideas que el texto transmite, recrear lugares o paisajes que no visitaremos en nuestra vida. Incluso es capaz de transformarnos en mejores personas, más racionales y autónomas, con capacidad para reflexionar, interpretar y decidir sobre las realidades que nos envuelven. La lectura nos enseña además a participar en la vida no como meros espectadores, sino con poder para transformar nuestro propio destino.
¿Qué pega se le puede poner a un buen libro?¿hay alguien que pueda tener una opinión negativa de lo que conlleva una buena lectura?
Hemos de saber transmitir el valor del libro, una joya, un tesoro.

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